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​La fe se transmite en familia

· Misa en Santa Marta ·

En las grandes ciudades cada vez son más frecuentes las cuidadoras extranjeras que hacen de segunda madre y transmiten con la concreción del amor y del testimonio la fe a los niños. Y tal vez los padres, ocupados con mil compromisos de trabajo, deberían redescubrir la belleza de su papel al transmitir la fe a sus hijos y no esperar a la catequesis en la parroquia o a cualquier participación ocasional en la misa. Es una fuerte invitación a ser testigos del Evangelio para suscitar la curiosidad en quien no cree y abrir así el trabajo del Espíritu Santo la que el Papa Francisco lanzó el jueves, 3 de mayo, por la mañana en la misa en Santa Marta. Con un pensamiento y una oración particular para todos los padres. Es la sugerencia a no transmitir la fe haciendo proselitismo o buscando apoyos como para un equipo de fútbol.

«En el pasaje de la carta de san Pablo a los Corintios se habla de la transmisión de la fe» hizo inmediatamente presente Francisco refiriéndose a la primera lectura (15, 1-8). Y repitiendo las palabras escritas por el apóstol: «A vosotros, de hecho, os he transmitido sobre todo lo que yo también he recibido». Y es precisamente así, explicó el Papa, como «se transmite la fe: doy aquello que he recibido y Pablo recita lo que ha recibido». Pero «la fe no es solamente el rezo del Credo: la fe se expresa en el Credo pero es más». Porque si «todo lo que creemos está en el Credo, la actitud de fe va más allá, es otra cosa, más grande».

Por el resto, relanzó el Pontífice, «transmitir la fe no es dar informaciones, sino fundar un corazón, fundar un corazón en la fe en Jesucristo». Por esa razón, «transmitir la fe no se puede hacer mecánicamente» diciendo: «toma este libro, estúdialo y después te bautizo». No, insistió Francisco, «es otro el camino para transmitir la fe: es transmitir lo que nosotros hemos recibido».

Y precisamente «este es el desafío de un cristiano: ser fecundo en la transmisión de la fe» afirmó el Papa. Pero es «también el desafío de la Iglesia: ser madre fecunda, dar a luz a los hijos en la fe» añadió, explicando que «esta no es una exageración: lo decimos en la ceremonia del bautismo». Por lo tanto, he aquí «la Iglesia que “da a luz”, que es “madre”». Y en esta perspectiva Francisco sugirió «dos pistas de la transmisión de la fe».

«La Iglesia es madre si transmite la fe en el amor, siempre con aire de amor» dijo el Pontífice, recordando que «no se puede transmitir la fe sin este aire materno». Tanto que «alguno ha escrito elegantemente» que «la fe no se da, se da a luz». Y precisamente «la Iglesia quien da a luz en nosotros la fe : es decir, la transmisión de la fe siempre se da en el aire del amor, de la madre Iglesia, se da en casa».

El mismo san Pablo, continuó el Papa, «recuerda a Timoteo, hermoso ese pasaje, “yo recuerdo la fe de tu madre y de tu abuela”». Por lo tanto, explicó Francisco, «es la fe lo que se transmite de generación en generación, como un don». Pero siempre «en el amor, en el amor de la familia: allí se transmite la fe, no solo con palabras, sino con amor, con caricias, con ternura».

El Pontífice repropuso también, a este respecto, el episodio que se cuenta en el libro de los Macabeos, «cuando aquella mujer daba fuerza a los siete hijos frente al martirio: en el texto se dice dos veces que esa mujer hablaba a los hijos en lengua materna, hablaba en lengua, les daba fuerza en la fe pero en lengua materna». Porque «la verdadera fe se transmite siempre en dialecto: el dialecto del amor, de la familia, de la casa, lo que se entiende en el aire». Y «tal vez la lengua es la misma, pero hay algo de dialecto allí y allí se transmite la fe “maternalmente”».

Sustancialmente, explicó el Papa, si la «primera actitud para la transmisión de la fe es el amor, otra actitud es el testimonio». En realidad, afirmó, «transmitir la fe no es hacer proselitismo: es otra cosa, es más grande incluso». Cierto, continuó, «no es buscar gente que apoye a este equipo de fútbol, a este club, este centro cultural: eso está bien, pero para la fe no funciona el proselitismo». Y «bien lo ha dicho Benedicto xvi: “La Iglesia crece no por proselitismo sino por atracción”». De hecho, dijo Francisco, «la fe se transmite, pero por atracción, es decir, por testimonio». Y, añadió, «hoy celebramos la fiesta de dos apóstoles, Felipe y Santiago, que dieron la vida, transmitireron la fe con testimonio». Testimoniar la fe, por lo tanto.

En este sentido, el Papa quiso compartir un recuerdo personal: «Una vez en una de las Jornadas de la juventud, creo que estaba en Cracovia, en un almuerzo con los jóvenes, un joven me preguntó: “yo tengo un compañero que es ateo, pero él es bueno y bueno, le quiero. ¿Qué debería decirle para que se convierta?”». Y he aquí la respuesta directa del Papa: «Mejor no le digas nada, haz. Y que se pregunte: ¿por qué este hombre se está comportando así? ¿Por qué este hombre hace esto cuando es normal hacer lo opuesto? Da testimonio».

Es un hecho, explicó el Pontífice, que «el testimonio provoca curiosidad en el corazón del otro y esa curiosidad la toma al Espíritu Santo» que comienza a funcionar «dentro». Y así «la Iglesia cree por atracción, crece por atracción, y la transmisión de la fe se da a través del testimonio, hasta el martirio». Precisamente, «cuando uno ve esta coherencia de la vida con lo que decimos, la curiosidad siempre llega: “¿Pero por qué vive así? ¿Por qué lleva una vida de servicio a los demás?”». Y «esa curiosidad es la semilla que toma el Espíritu Santo y la lleva adelante, y la transmisión de la fe nos hace justos, nos justifica».

Por lo tanto, afirmó el Papa, «la fe nos justifica y en la transmisión nosotros damos la justicia verdadera a los demás». En el fondo «es simple» lo que escribe Pablo a los Corintios: «A vosotros, de hecho, os he transmitido, sobre todo, lo que he recibido». Las del apóstol son palabras claras: «He transmitido lo que he recibido». Recuerdan «la transmisión de la fe en el amor, en casa». Pero, reveló Francisco, «muchas veces en casa se escucha decir: “cuando vaya a catequesis, aprenderá”». Y «muchas veces son las cuidadoras, mujeres de fe las que transmiten, las que dan, transmiten la fe a los niños: también cuidadoras extranjeras» tal vez los «padres trabajan, van, sí, tal vez van a la misa una, do, tres, cuatro veces al año, tal vez van a la misa así, son católicos, pero no saben transmitir la fe; y son las cuidadoras las que transmiten la fe».

Y esto, dijo el Papa, «es un hecho que se ve todos los días en las grandes ciudades e incluso aquí en Italia». La fe se transmite «con amor» y «la cuidadora es la que acaricia, la que cuida, que lo hace crecer, que ayuda a la madre, es como una segunda madre». Y «esto está transmitiendo la fe en el amor, en el testimonio», porque no se trata de «transmitir una cosa, una filosofía», sino de «transmitir algo que te justifica, eso te hace bien a los ojos de Dios». En conclusión, el Papa invitó a pedir «al Señor por que tantos padres se ocupen de esto, que sepan que transmitir la fe es algo grandioso, muy hermoso, muy hermoso». Y también pedir «por tantos cristianos, que el Señor nos dé todas las fuerzas para dar testimonio y con el testimonio sembrar la curiosidad; y esa curiosidad toma el Espíritu Santo y abre el corazón para recibir la fe».

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28 de Mayo de 2018

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