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La espiritualidad
del obispo

Existencia cristocéntrica y eucarística, comunión eclesial: sentir cum ecclesia et pontifice, devoción mariana, tensión a la santidad en ejercicio de las virtudes. Son estos cuatro los pilares de la espiritualidad del pastor.

Sostenido por la fe, él mostrará gran esperanza en Dios, abandonándose con confianza a la divina providencia, recuerdo de la palabra del apóstol: «Yo lo puedo todo en aquel que me conforta» (Filipenses 4, 13). En esto él manifestará su total obediencia a la voluntad de Dios.

Es la caridad pastoral la virtud que debe brillar mayormente en el obispo, porque unifica su vida haciéndola altamente ejemplar. La caridad pastoral, animada por su apostolado, es imitación de Cristo pastor bueno y misericordioso hacia todos. El obispo se convierte para los sacerdotes y los fieles el pan cotidiano para comer como alimento espiritual. Esto conlleva que el obispo se gaste cada día con competencia y sacrificio por el clero y el pueblo que se le ha encomendado. Su perspectiva no es la tranquilidad de la vida, sino el cansancio. Su servicio sea expresión de su caridad pastoral hacia el prójimo y hacia los necesitados.

de Angelo Amato

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19 de Marzo de 2019

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