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La conversión de Mario

· Monasterio de San Simón en la montaña cerca de El Cairo ·

Dos jóvenes musulmanes de Egipto, May Abou Senna y Hany Samir, han vivido un mes en el monasterio de San Simón, en la montaña de la Mokattam en El Cairo, y han realizado un documental que cuenta una conversión. Es la historia de Mario, así se llama el protagonista emigrado de una pequeña ciudad en Polonia hasta aquí, el lugar donde viven los zebelin, los cristianos coptos que trabajan recogiendo la basura de la ciudad. Es la cara de otro Cairo, donde es muy valioso el servicio prestado por las combonianas y donde por mucho tiempo también ha trabajado sor Emmanuelle, apodada la Madre Teresa de El Cairo. Son las propias hermanas de la madre Teresa, donde Mario prestaba servicios, quienes le hablaron del monasterio.

En aquel tiempo, veintidós años atrás, no había cruces, ni pinturas. Mario, que nunca había hecho el escultor, talló en la montaña las muchas historias de la Biblia y del Evangelio obedeciendo a la petición del padre Simón, el jefe de la comunidad, que quería que sus fieles, en su mayoría analfabetos, pudiesen aprender al menos con los ojos la vida de Jesús y la Escritura.

En árabe, el título original del documental es un «Un emigrante hacia el cielo». En italiano se convirtió en «Una mirada hacia el cielo» y por primera vez se proyectó en la Academia de Egipto de Roma. «Es una mano extendida hacia esta difícil realidad a menudo desconocida por los propios habitantes de El Cairo y para nosotros era un deber darla a conocer. Una mano musulmana que se siente hermana de los cristianos coptos porque lo que importa es la persona», dijeron los autores al final de la proyección, contando su experiencia en el monasterio de San Simón. «Porque nadie se salva solo», agregó la directora de la academia, Gihane Zaki.

Hany Samir (realizador) y May Abou Sena (guionista) son marido y mujer. Ella nació en El Cairo , en el seno de una familia importante, creció con una fuerte educación islámica. «Hace diez años, nunca hubiese imaginado entrar en un monasterio cristiano. Creía que el Islam era la única religión, yo era muy cerrada. Cuando ocurrió el ataque a las Torres Gemelas, lloré de alegría, pero en los días siguientes vi las escenas de los muertos, terribles: sentí algo dentro, un gran dolor. Empecé a querer entender, he leído mucho de otras religiones y hoy creo que todos somos iguales y que el amor de Dios cuenta más que cualquier otra cosa; todas las religiones deben y pueden coexistir en paz. Me estaba convirtiendo en una especie de fanática y en vez de eso he tenido un gran cambio, me he abierta al otro».

El monasterio está situado justo encima del cementerio monumental de El Cairo. Fue excavado en la montaña en una zona que todos llaman la ciudad de la basura porque aquí viven los zebelin, los descendientes de los agricultores que comenzaron a migrar desde el campo en 1940. Huían de las malas cosechas y la pobreza, y llegaron a la ciudad en busca de trabajo y un lugar donde estar. Al principio trataron de continuar su tradición de la cría de cerdos, cabras, gallinas y otros animales, pero con el tiempo se dieron cuenta de que la recogida de la basura de los ciudadanos cairotas y la clasificación de algo que se pudiese reutilizar eran más rentables. Los zebelin todavía hoy clasifican la basura, recuperando y vendiendo los objetos de algún valor, y usando los residuos orgánicos como alimento para sus animales. Con el tiempo, después de desplazarse por diferentes lugares de la ciudad, se instalaron al pie de la montaña de la Mokattam, en un barrio llamado Manshiyat Nasir. La comunidad creció: de una población de ocho mil personas en los primeros años ochenta se convirtió en la más grande comunidad de recicladores de El Cairo. Hoy, en la roca de la Mokattam, son siete las iglesias excavadas directamente en la montaña y, entre éstas, la de San Simón, que también da nombre al monasterio, puede contener veinte mil personas: es la iglesia rupestre más grande del mundo.

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11 de Diciembre de 2017

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