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Injusticias contra el proyecto de Dios

· En México el Papa denuncia la corrupción, la explotación, el narcotráfico y la violencia ·

Y antes de la oración a la Virgen de Guadalupe pide a los obispos valor profético

«Corrupción, explotación, narcotráfico, violencia, son «injusticias que atentan directamente contra el sueño y el proyecto de Dios». La voz de denuncia del Papa se levantó con fuerza durante los primeros días del viaje a México, donde Francisco llegó la tarde del viernes 12 de febrero, previo histórico encuentro con el Patriarca Kirill en La Habana.

Desde el primer encuentro público, llevado a cabo en la mañana del sábado en el Palacio nacional, el Pontífice rindió homenaje a la riqueza cultural y natural del país, invocando al mismo tiempo una seria reflexión sobre la «responsabilidad» que compete a cada uno en la construcción de una sociedad solidaria y abierta a todos. «un futuro esperanzador –recordó en el discurso pronunciado ante el presidente de la República y las autoridades– se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común». Y, de hecho, «la experiencia nos demuestra que, cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo».

Temas estos, que volvió a tocar en el encuentro sucesivo con el episcopado mexicano y en la misa celebrada el día después, primer domingo de Cuaresma, en Ecatepec, populosa zona conurbada de la Ciudad de México. En el discurso a los prelados del país reunidos en la catedral de la capital, el Pontífice exhortó a afrontar el reto de las migraciones y a contrastar la metástasis del narcotráfico que devora la sociedad: «comenzando por las familias; acercándonos y abrazando a la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, la comunidades políticas, las estructuras de seguridad; sólo así se podrá liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas». Llamamiento renovado en la Eucaristía dominical con las familias y laicos comprometidos, cuando en la homilía, en efecto, invitó a no cerrar los ojos ante las injusticias. Por la tarde la visita a un hospital pediátrico de la Ciudad de México para recordar que en el cuidado de los niños además de los medicamentos sirve la «cariñoterapia», porque «a veces una caricia ayuda tanto a recuperarse». Pero el momento culminante de estos primeros días de Francisco en México fue, sin duda, la oración del sábado por la tarde en el santuario de Guadalupe. A los pies de la Virgen amada por todo el país y patrona del continente, el Papa latinoamericano permaneció largo tiempo en silencioso recogimiento para confiarle los frutos de este viaje apostólico.

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17 de Septiembre de 2019

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