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Hoy hemos tocado a los mártires

· Durante la visita a Albania el conmovedor encuentro del Papa con algunos de los supervivientes a las persecuciones ·

Nuevo llamamiento contra toda forma de violencia e intolerancia en nombre de Dios

Nadie debe usar a Dios como «escudo» o a la religión como «pretexto» para realizar «actos de violencia y abusos». Es la firme advertencia que el Papa Francisco lanzó durante su visita a Albania el domingo 21 de septiembre, una tierra que –recordó al llegar a Tirana– «ha encontrado de nuevo el camino arduo pero apasionante de la libertad» tras un largo «invierno del aislamiento y de las persecuciones» desencadenadas en contra de los creyentes de cualquier religión.

Precisamente la experiencia vivida por el país en el último cuarto de siglo demuestra que «la convivencia pacífica y fructífera entre personas y comunidades que pertenecen a religiones distintas no sólo es deseable, sino posible y realizable de modo concreto». A condición que, precisó el Pontífice, «la primavera de la libertad» se conjugue con la «globalización de la solidaridad», dando vida a un desarrollo atento hacia los más pobres y respetuoso del medioambiente.

En este camino de crecimiento todo creyente está llamado a dar una contribución generosa, para dar vida –exhortó después durante la misa que celebró en la plaza dedicada a la madre Teresa de Calcuta– en «un tiempo de nuevo protagonismo misionero» que ve entre sus artífices sobre todo a los jóvenes. A ellos el Pontífice se dirigió en el Ángelus, invitándoles a decir no «a la idolatría del dinero» y a trabajar por «la cultura del encuentro y de la solidaridad».

Un nuevo y fuerte llamamiento contra toda forma de intolerancia lanzó el Papa Francisco por la tarde, en el encuentro con los líderes de las principales confesiones religiosas. A ellos el Papa les recordó que matar en nombre de Dios es «un gran sacrilegio» y discriminar a las personas es «inhumano». Posteriormente convomedor fue el encuentro con algunos de los que experimentaron las duras pruebas de la cárcel y la persecución: testigos de ese «pueblo de mártires» –dijo el Pontífice profundamente impresionado de sus historias– que logró «sobrevivir a tanta persecución» sólo gracias a la «consolación del Señor».

De vuelta a Roma, el Papa Francisco quiso una vez más agradecer a la Salus populi Romani el buen resultado del viaje. Alrededor del medio día del lunes se dirigió a Santa María la Mayor, permaneciendo en oración ante la antiquísima imagen mariana, a los pies de la cual depositó una ramo de flores que recibió durante el encuentro con los pequeños huéspedes del centro Betania, en Tirana. Los fieles presentes se unieron a él en el canto del Salve Regina. El Papa entró de nuevo al Vaticano alrededor de las 12.30.

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22 de Septiembre de 2019

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