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Hacia el sínodo de la Amazonia

· Entrevista al cardenal Baldisseri ·

Ha iniciado el camino de acercamiento al sínodo especial para la Amazonia, que se desarrollará en octubre de 2019 en Roma. La primera reunión preparatoria se mantuvo en Puerto Maldonado, en Perú, precisamente el día en el que el Papa iniciaba su visita al país latinoamericano. Habla en esta entrevista con L'Osservatore Romano EL CARDENAL Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los obispos.

¿Qué indicaciones emergieron del encuentro en Perú?

La reunión presinodal fue organizada por la Red eclesial panamazónica, constituida en 2014 por las conferencias episcopales con territorio amazónico e inspirada por el documento de Aparecida de 2007. El Papa Francisco lanzó el 15 de octubre de 2017 el sínodo especial, que encuentra en este organismo una experiencia consolidada de reflexión sobre la gran temática amazónica. Precisamente desde esta perspectiva fui invitado a presidir una reunión del organismo, que se ha puesto a disposición de la programación del sínodo. En esa sede, afronté los temas relativos a la organización, explicando cuáles son los elementos fundamentales y como se procede para constituir un sínodo. Tratándose de una asamblea especial, los padres sinodales serán los obispos de los territorios amazónicos pertenecientes a siete conferencias episcopales -Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador. Colombia, Venezuela, Antillas (Suriname, Guayana, Guayana francesa)- además de otros titulares de derechos, auditores, delegados fraternos e invitados especiales. En la reunión tratamos también temáticas que serán tomadas en consideración por el documento preparatorio. La novedad es que esta preparación será hecha por la secretaría general, con su consejo, en estrecha colaboración con la REPAM.

¿Qué temas han afrontado?

Hablar de Amazonia paral a Iglesia quiere decir afrontar muchos temas y problemas, entre los que se encuentra en primer lugar la evangelización de aquel territorio, con una mirada particular a los pueblos indígenas y a las comunidades locales. Otros temas conectados son la ecología y el cuidado de la creación por la peculiar importancia que esta región asume para el planeta. La panamazonia, de hecho, representa una gran diversidad de ecoambientes. Es un bioma, un sistema vivo, que produce un tercio de las lluvias que alimentan a la tierra, el 20% del agua dulce no congelada y del oxígeno del planeta, el 34% de los bosques primarios que alojan respectivamente el 30% y el 50% de la fauna y de la flora en el mundo. Considerando además que ocupa el 43 % del territorio de América del Sur, con 7,5 millones de qulómetros cuadrados y casi 35 millones de habitantes. De estos, más de dos millones y medio son indígenas pertenecientes a 390 pueblos. Hay todavía 137 pueblos aislados o no contactados. Encontramos 240 lenguas pertenecientes a 49 familias lingüísticas. Pensemos que una de las ciudades más importantes, Manaus, tiene una población de casi 2 millones de personas. El sínodo especial, por lo tanto, no tratará solo de los indígenas -aunque habrá una mirada particular sobre ellos- sino que afrontará una realidad mucho más compleja y articulada.

¿Qué hace la Iglesia por la pastoral en la región amazónica?

La Iglesia ha hecho ya mucho y continúa haciendo mucho. Fue la primera en entrar en la Amazonia llevando el Evangelio de manera inculturada. El hecho mismo de que los misioneros se hayan dirigido al lugar y hayan aprendido la lengua y las costumbres expresa la voluntad de respetar esa cultura. Los misioneros después han instruido a los indígenas y han puesto por escrito las tradiciones de esos pueblos, salvaguardando su memoria histórica oral. Si ha habido sombras, eso se interpreta a la luz del contexto histórico, de cuya lectura no se puede prescindir. Pero, de hehco, la Iglesia siempre ha estado presente y ha defendido a los pueblos nativos de las violencias.

¿Se puede hablar de una Iglesia de rostro amazónico?

El Papa Francisco en Puerto Maldonado hizo referencia precisamente a este aspecto. Para entender cuál es el rostro deseado, debemos reconocer que en la Amazonia hay una pluralidad de culturas formadas también por intervenciones desde el exterior. De hecho, son el resultado de una presencia de valores culturales y locales y, al mismo tiempo, de otras culturas que se han superpuesto. La Iglesia, pro su parte, se ha introducido en este ambiente caracterizado por una realidad multiforme. Lo testimonia el hecho de que haya otras cien circunscripciones eclesiásticas.

¿De qué modo se concretizará en el sínodo la atención particular a los pueblos indígenas?

Ya hemos presentado el calendario que va desde la primera reunión hasta la celebración real y precisa. La primera fecha es el próximo abril, cuando se desarrollará el consejo de secretaría,, presidido por el Papa, para la aprobación del documento preparatorio que será enviado el junio próximo a todas las conferencias episcopales y a otros titulares. La atención a los pueblos nativos es una prioridad teniendo en cuenta las indicaciones del Pontífice. Los indígenas que ya no tienene un territorio pierden la vida, porque la tierra es parte de su existencia. El gran trabajo por hacer es promover su existencia en el territorio, considerando que ellos son los grandes custodios de la selva. Son ellos los que preservan el bioma. El hecho de que estén es una ventaja también nuestra, si queremos mantener la vida del planeta. Tenemos necesidad de ellos y debemos decirlo con fuerza. Debemos defenderlos, dándoles la oportunidad de crecer en su ambiente. El Papa mismo recordó que los indígenas poseen una tradición y una cultura que no solo hay que respetar sino que además hay que conservar. Él dice que la Amazonia es una tierra disputada. Algunos dicen que es tierra de nadie y por lo tanto, de todos. Es ciertamente una tierra que, incluso teniendo fronteras estatales, está disputada, porque hay grandes intereses económicos relacionados con los recursos naturales, como el petroleo, el gas, los minerales preciosos y la explotación intensiva agroalimentaria. Pero hay también movimiento que en nombre de la conservación del bioma ocupan grandes extensiones de la selva y negocian con las autoridades creando situaciones de opresión para los pueblos locales, para los que el territorio y los recursos naturales dejan de estar disponibles.

La evangelización va de la mano con la promoción humana. ¿Qué elementos se evidencian en esta obra de anuncio?

La Iglesia debe evangelizar a través de la promoción humana, un elemento típico de la acción pastoral en América Latina. También frente a las amenazas, como denunció el Papa. Desafortunadamente, siempre acecha el interés particular de los grandes grupos de poder. Una vez estaba en un avión sobre el Mato Grosso, en Brasil. Volé en pleno día durante 700 kilómetros pero parecía que era de noche. Pregunté al piloto por qué a 2.000 metros había esa oscuridad. Me dijo que era el humo que provenía de los rastrojos quemados de soja. Llegué a una ciudad que contaba 25 años desde su fundación. Había ya casi 35.000 habitantes. ¿Cómo se había construido? Tal vez sin escrúpulos para depredar y explotar la naturaleza. De hecho, me contaban, mientras que en los primeros tiempos, al excavar y poner los cimientos de una casa, se encontraba agua a un metro de profundidad, ahora se encuentra a más de seis metros bajo el suelo.

¿Qué puede hacer la Iglesia en estas situaciones?

La Iglesia siempre ha denunciado las situaciones generales, pero sobre todo las consecuencias que la deforestación y la explotación intensiva de la tierra pueden provocar a los pueblos indígenas. Los nativos vienen a menudo discriminados, privados de sus territorios, engañados y expropiados de terrenos en los que están presentes desade hace siglos. Por eso, la denuncia profética tiene un valor para la promoción humana y la credibilidad de la evangelización de la Iglesia. Mientras tanto, hay un cambio de perspectiva, fundado en la utilización del método del ver, juzgar y actuar. Ver significa observar la realidad. Juzgar significa leerla con los ojos de la fe cristiana y actuar nos lleva a la acción pastoral. Pero para ser eficaces es necesario una conversión pastoral, como pide Francisco en la Evangelii gaudium. Quiere decir también hacer un balance de lo bueno o menos bueno que se ha hecho en el curso de la historia. El papa recordó a los obispo de Perú san Toribio da Mogrovejo, que desarrolló un ministeiro episcopal de veinte años de los cuales dieciocho los pasó fuera de Lima, para encontrar a la gente de toda la diócesis que estaba a él confiada. Sobre la ministerialidad, el Santo Padre habló de la urgencia de dar mayor espacio al diácono permanente. Es necesaria afrontar el problema de cómo asegurar la presencia de una guía a las comunidades dispersas en los pueblos perdidos en kilómetros cuadrados, con la ministerialidad adaptada a la circunstancia.

¿Dónde se celebrará este sínodo y cuáles son las expectativas?

El sínodo se celebrará en Roma para dar al evento el carácter universal, en cuanto toda la Iglesia está involucrada, si bien se refiere a una región circunscrita y también para asegurar la presencia del Santo Padre, en cuanto él preside personalmente todas las sesiones. La región amazónica además se puede convertir en una referencia concreta para otros territorios en los que se en el que se encuentran desafíos y problemáticas similares tanto el el campo eclesial como en el civil. En cuanto a las expectativas, puedo decir que las esperanzas son grandes y atrayentes. Hay una percepción que se agranda y se amplía día a día. Podría ennumerar las siguientes expectativas según la percepción del momento: que el documento final se convierta en el punto base de referencia sobre el tema en cuestión; encontrar instrumentos de participación activa y sustancial de los interesados pertenecientes al territorio, una reflexión teológico-pastoral específica que permita un rostro amazónico de la acción pastoral en comunión con la Iglesia universal; aspectos específicos de ministerialidad eclesial que respondan a las necesidades de la región amazónica.

de Nicola Gori 

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21 de Agosto de 2018

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