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Es tiempo de actuar juntos

· Contra el estupro en guerra ·

Durante los conflictos, en casi todos los rincones del mundo, el estupro es usado como arma de guerra: destruye vidas, provoca traumas físicos y psicológicos a las víctimas, mina a la comunidad y agrava las divisiones étnicas y sectarias. Quienes se manchan con este crimen, están seguros de que no serán castigados; quienes sobreviven, están seguros de que jamás obtendrán justicia o apoyo. He hecho que la lucha contra la violencia sexual en los conflictos fuera una prioridad de la política exterior del Reino Unido. Como comunidad global hemos llegado a un acuerdo – Arms Trade Treaty, el tratado que regulará el comercio internacional de armas–, pero el estupro y la violencia sexual son armas tan eficaces como las balas y los tanques de guerra. Sus consecuencias son igualmente destructivas.

Debemos elegir entre trabajar juntos de nuevo para aprovechar el momento político cada vez más sensible respecto a la violencia sexual y cancelar la impunidad, o dejar que se escape esta oportunidad y, con ella, la esperanza de los sobrevivientes. Creo que hay que elegir el primer camino: este es el tiempo de actuar para poner fin al uso del estupro como arma de guerra. No hay soluciones fáciles. Afrontar la violencia sexual forma parte de un esfuerzo más amplio para dar mayor fuerza a las mujeres en la sociedad. Verdaderamente me alegré mucho cuando, en abril de 2013, los Estados del G8 votaron la Declaración sobre la prevención de la violencia sexual en los conflictos, comprometiéndose a afrontar las cuestiones políticas y prácticas relacionadas con esos crímenes. Tenemos necesidad de este tipo de compromisos para acabar con la costumbre de considerar la violencia sexual como una cuestión secundaria y para poner los derechos y la participación de las mujeres en primer plano en la solución de los conflictos.

Estoy contento de que este propósito haya recibido el apoyo caluroso del Papa Francisco, que escribió al primer ministro que es «un signo de atención a la persona humana el hecho de que uno de los temas centrales de la agenda [del G8] es la protección de las mujeres y de los niños de la violencia sexual en situaciones de conflicto». En muchos países, las Iglesias y los fieles apoyan a los sobrevivientes y ayudan a las comunidades a reconstruirse. Las comunidades de fe pueden desarrollar un papel importante en hacer que sea el verdugo quien sienta vergüenza, y no la víctima. La Iglesia católica, con su red global, desempeña un papel fundamental. Pero es solo el comienzo.

Para poner fin a la violencia sexual en los conflictos, es necesario que otros países se unan a nosotros y adopten medidas políticas y prácticas. El G8 fue un comienzo fuerte, y en junio, bajo la presidencia del Reino Unido del Consejo de Seguridad de la ONU, presidí un debate sobre la violencia sexual en el que más de cuarenta países apoyaron la nueva resolución del Consejo de Seguridad. Estoy trabajando en estrecha colaboración con el representante especial de la ONU para la violencia sexual en los conflictos con el propósito de mejorar la cooperación internacional, y esperamos que el mayor número posible de países se comprometan públicamente en una toma de posición de alto nivel y envíen un mensaje fuerte a los sobrevivientes, para decirles que no han sido olvidados. Como Reino Unido hemos enviado a equipos de expertos para trabajar con algunos países y grupos de la sociedad civil, a fin de mejorar su capacidad de intervención. Desde diciembre de 2012 trabajamos en Bosnia - Herzegovina, Libia, Mali y República Democrática del Congo, así como en el confín sirio, y estamos desarrollando proyectos en otros países.

Junto con la Iglesia católica podemos desafiar la cultura de la impunidad y del silencio, que ha permitido a otros esconderse detrás del argumento de que la violencia sexual es una consecuencia inevitable de los conflictos. Nuestros predecesores combatieron el tráfico de esclavos, cancelaron la tortura y declararon ilegal el uso de las armas químicas. Nos corresponde a nosotros hacer que solo en los libros de historia se registre el uso del estupro como arma bélica.

William Hauge - Segretario di Stato del Regno Unito  per gli affari esteri e il Commonwealth

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23 de Febrero de 2020

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