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Es nuestra respuesta a su «te amo»

· Pupi Avati explica su cortometraje ·

«Cuando monseñor Ravasi me interpeló para participar en el homenaje al Papa en ocasión de sus sesenta años de sacerdocio, le pregunté qué otros directores estarían involucrados. "Sólo tú" fue la respuesta. Una respuesta que, al mismo tiempo, me halagó y me sorprendió. En efecto, si para otros artistas la empresa podía no resultar tan difícil, esta se revelaba en cambio decisivamente ardua para quien —como yo— utiliza como instrumento de comunicación el cine».

Así recuerda Pupi Avati la génesis del cortometraje Guardando oltre (Mirando más allá), su maravilloso y poético regalo para Benedicto XVI. O mejor dicho, gracias a él, el de todo el cine italiano del siglo XX. «Lo que quería hacer —prosigue el director boloñés— era encontrar el modo de implicar todo nuestro cine en el homenaje al Pontífice. Así, opté por hacer hablar un fragmento de las obras de los directores más grandes del siglo XX».

Acompañado por la Novena sinfonía de Beethoven, el «impactante carrusel» se abre con Alessandro Blasetti y se concluye con el propio Avati, en una sucinta y delicada poesía que comienza en blanco y negro para luego pasar (con Ettore Scola) al color. En total son pocos minutos, aunque parece un tiempo larguísimo dado que la narración es densa y sin interrupción. Imágenes, atmósferas, encuadres, miradas y escenas que han hecho la historia del cine italiano dirigen su felicitación al Papa en un saludo que resulta magistralmente coral. Cierra, con sorpresa, el rostro de Joseph Ratzinger captado en Freising el 29 de junio de 1951.

«El hecho de encontrarnos, nosotros los artistas, en la capilla Sixtina el 21 de noviembre de 2009 —nos cuenta también Pupi Avati— me pareció una idea de grandísimo efecto y resultado. Quedé conmovido al ver junto a mí a colegas que conocía por su distancia de la Iglesia y que, en cambio, había acogido la invitación del Papa, y su bellísima declaración de cercanía». Y aquello fue el comienzo de una relación, de un diálogo de amor. «Cuando se hace una declaración de amor —continúa Avati— siempre hay alguien que dice primero “te amo”, pero el otro después debe responder de algún modo, manifestando su participación; en caso contrario la historia de amor se concluye allí. Me parece que a la declaración de afecto que el Pontífice nos dirigió entonces a los artistas ha llegado hoy nuestra respuesta». La esperanza, sin embargo, es que sea sólo el inicio: «Espero que la historia prosiga en el futuro también de modo más pragmático. Estos dos eventos, de hecho, se mueven aún en el plano simbólico: espero que todo se traduzca luego en algo que dé un seguimiento concreto a esta curiosidad recíproca. Todo parte de la curiosidad: la curiosidad es vital. Y en este encuentro la curiosidad está, ¡claro que sí!».

Es, por lo demás, el sentido de la frase de Benedicto XVI con la que Pupi Avati ha elegido dirigir el corto: «La auténtica belleza abre el corazón humano a la nostalgia, al deseo profundo de conocer, de amar, de ir hacia el el Otro, hacia el Más Allá de sí».

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21 de Agosto de 2018

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