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Entre damnificados por los terremotos para llevar la solidaridad de la Iglesia

· En el Ángelus el Papa habla de la visita que realizará el martes a Emilia ·

La visita que el Papa realizará el martes 26 de junio a las zonas de Emilia golpeadas por el sisma pretende ser el «signo de solidaridad de toda la Iglesia» para las poblaciones damnificadas por los terremotos. Lo subrayó el mismo Benedicto XVI después del rezo del Ángelus el domingo 24, en la plaza de San Pedro. Recordando que precisamente el domingo se celebró en Italia la Jornada para la caridad del Papa, el Pontífice agradeció a las comunidades parroquiales, las familias y los fieles «el apoyo constante y generoso» asegurado «en favor de tantos hermanos en dificultad».

En precedencia, Benedicto XVI había hablado de san Juan Bautista —de quien se celebraba la solemnidad del nacimiento— subrayando su misión de «precursor de Jesús» y evidenciando que «los cuatro Evangelios hacen resaltar» su figura de «profeta que concluye el Antiguo Testamento e inaugura el Nuevo, indicando en Jesús de Nazaret al Mesías, el Consagrado del Señor».

De esta vocación había ya indicado los horizontes el padre de Juan, Zacarías —marido de Isabel, pariente de la Virgen María— hablando de su hijo como «profeta del Altísimo» destinado a caminar «delante del Señor para prepararle los caminos, para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación en la remisión de sus pecados».

Todo esto —recordó el Papa— «se manifestó treinta años después, cuando Juan empezó a bautizar en el río Jordán, llamando a la gente a prepararse, con aquel gesto de penitencia, a la inminente llegada del Mesías, que Dios le había revelado durante su permanencia en el desierto de Judea». Precisamente por eso «se le nombró “Bautista”, es decir “Bautizador”».

Cuando un día Jesús se presentó a él para hacerse bautizar —prosiguió el Pontífice— «primero Juan se negó, pero después aceptó, y vio al Espíritu Santo posarse sobre Jesús y escuchó la voz del Padre celestial que lo proclamaba su Hijo». Pero la misión del Bautista no se había realizado todavía: «Poco tiempo después, se le pidió preceder a Jesús también en la muerte violenta: Juan fue decapitado en la cárcel del rey Herodes, y así dio pleno testimonio del Cordero de Dios, que había sido el primero en reconocer e indicar públicamente».

En conclusión, Benedicto XVI pidió a la Virgen María —que «ayudó a la anciana pariente Isabel a llevar a cabo el embarazo de Juan»— ayudar «a todos a seguir a Jesús, Cristo, el Hijo de Dios, que el Bautista anunció con gran humildad y celo profético».

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23 de Octubre de 2019

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