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Encuentro con la alteridad

El arte se origina en un encuentro con algo más grande y más fuerte que nosotras, no importa que se lo llame destino o inspiración. Todas las protagonistas de este número dedicado a las mujeres y al arte se han encontrado con esta alteridad, que ha determinado su vida. Este encuentro les ha sugerido cómo convertirse en agentes de transmisión de la belleza para los seres humanos desfavorecidos, para aliviar su condición de sufrimiento, o les ha inspirado la creación de obras que, casi misteriosamente o a pesar de ellas, revelan su naturaleza sagrada. 

Isabella Ducrot, «Vendas sagradas 5» (2011, técnica mixta en telas tibetanas)

De este encuentro consciente también puede nacer una verdadera creación arquitectónica y artística destinada a construir la casa de Dios, concebida conscientemente para que su presencia sea percibida mejor por los seres humanos que crucen su umbral. Incluso el modo como comprendemos las obras de arte tiene una historia que puede estar atravesada por revelaciones imprevistas, como la revelación que sugiere una relectura de la famosísima Piedad de Miguel Ángel, que se encuentra en San Pedro, en sentido simbólico-femenino. El arte, pues, es uno de los caminos que las mujeres recorren para hablar de Dios y con Dios, uno de los caminos donde son cada vez más protagonistas, tan importantes que no se las puede olvidar o marginar, como se ha hecho durante mucho tiempo. Es una prueba de que las mujeres forman parte, tal como los hombres, de la historia de amor de Dios a su creación. Como recuerda Barbara Hallensleben en su hermosa reflexión teológica que publicamos este mes, «la diferencia entre el hombre y la mujer tiene que ver con la imagen que Dios nos revela de sí mismo» y, por tanto, toda profundización de esta diferencia conduce a las huellas del misterio de Dios. Precisamente por eso, una reflexión sobre el papel de la mujer en el arte, en particular en un arte que se abre conscientemente a la espiritualidad, constituye un nuevo paso hacia el descubrimiento de cómo esta diferencia se convierte en espíritu creativo y en representación de la realidad humana y de su relación con lo divino. En este caso, como en muchos otros, no se habla de crear nuevos papeles para las mujeres, sino más bien de ver y reconocer el largo camino que han recorrido. (l.s.)

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17 de Febrero de 2020

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