Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

En la gran manzana

Lo acogieron con las notas de New York, New York. Una bienvenida verdaderamente poco habitual para el Papa Francisco a su llegada, el jueves 24 por la tarde, al aeropuerto internacional «John Fitzgerald Kennedy». La “gran manzana” se quiso presentar al ilustre huésped —cuarto Pontífice que visita la ciudad después de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI— de manera informal, seguramente original, confiando la tarea a la brass band compuesta por jóvenes de la Xaverian High School. Y también al rumoroso entusiasmo de algunos centenares de personas llegadas para saludarlo. Saludo al que Francisco correspondió después de recibir la bienvenida del arzobispo de Nueva York, cardenal Timothy Michael Dolan, del observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, arzobispo Bernardito C. Auza, y del obispo de Brooklyn, monseñor Nicholas A. DiMarzio, en cuyo territorio se encuentra la zona del aeropuerto.

Al término de la breve pero calurosa ceremonia de bienvenida, el Papa y el séquito —del cual durante la permanencia en Nueva York formarán parte el cardenal Dolan, el arzobispo Auza y los monseñores Simon Kassas y Joseph Grech, respectivamente consejero y secretario de la misión permanente ante las Naciones Unidas— se trasladaron en helicóptero al helipuerto de «Manhattan Downtown», escoltados por tres aviones del Cuerpo de los «Marines». Desde allí, en coche, el cortejo papal se dirigió a la catedral de San Patricio, la más grande catedral neogótica de América del Norte, con sus torres altas cerca de cien metros, singularmente en contraposición con los modernos rascacielos que la rodean y la sobrepasan.

Al llegar al atrio el Pontífice fue acogido por el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y el gobernador del Estado, Andrew Cuomo. Al ingreso de la catedral, donde se están realizando los últimos imponentes trabajos de restauración, como lo testimonia el último andamio que aún se ve, recibió el saludo del rector, monseñor Robert T. Ritchie. Dentro de la catedral lo esperaban tres mil entre sacerdotes, religiosos y religiosas de la diócesis. El encuentro inició con la celebración de Vísperas, durante la cual el Papa Francisco tuvo la homilía, en español, y en la que puso de relieve cómo San Patricio es un símbolo de la obra de generaciones de sacerdotes y laicos que han contribuido en la construcción de la Iglesia en el país. Recordó luego los sufrimientos causados por el escándalo de los abusos perpetrados por algunos miembros del clero, y dio también las gracias a los sacerdotes por el servicio brindado al pueblo de Dio, alentándolos y poniéndolos en guardia sobre algunos riesgos, entre los cuales los criterios de la eficiencia. Luego expresó admiración y gratitud a las religiosas: «¿Qué sería de la Iglesia sin ustedes?».

De nuestro enviado Gaetano Vallini

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

19 de Noviembre de 2019

NOTICIAS RELACIONADAS