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En equilibrio sobre el futuro

· La relación entre libro y e-book en la Feria de Frankfurt ·

Una Frankfurter Buchmesse sin señales de fatiga. Esta semana su 63 edición despliega un vigor que demuestra su capacidad de reinventarse. Un mensaje de fuerte impacto visual recibe a los 280.000 editores visitantes que encuentran, en el centro de la Feria, una magnífica estructura curvilínea de avanzado diseño futurista. Es el Open Space Pavillion, donde se juega con las dimensiones del espacio y del tiempo. Jamás se adivinaría su enorme volumen interior, que reúne libros, tecnología, ingeniería, espacios de conferencias y zonas de trabajo y encuentro. La estructura impulsa un intercambio de ideas y creatividad entre ámbitos aparentemente distantes.

Ya en vísperas de la Buchmesse, su director, Jürgen Boss, manifestaba el objetivo de iniciar un diálogo interdisciplinario a fin de afrontar con éxito los grandes cambios que afectan a la industria editorial. Desde literatos hasta ingenieros, para ellos “todo empieza con un papel en blanco”. Así que, en palabras de Boss, se intenta dar un paso para que la Feria de Frankfurt sea un espacio abierto de gente innovadora, procedente de profesiones creativas, que vaya mucho más allá del formato clásico de libro.

La Feria en la ciudad alemana acoge 7.400 expositores de más de cien países. En sus pabellones no sólo las propuestas editoriales “clásicas”, sino programas para juegos, películas, animación, espacios multimedia. “Digital” es una palabra omnipresente. Protagonista especialmente desde la irrupción del e-book . Y este año apunta Boss que “el contenido multimedia es el futuro”.

Novedad de esta edición ha sido que el pistoletazo de salida de las conferencias de la Feria ―del 12 al 16 de octubre― fuera la víspera de su apertura oficial, y ello sobre el tema del libro digital. Durante la Buchmesse se celebran 3.200 eventos de diverso tipo, en particular conferencias y charlas a pequeños grupos en casi todas las esquinas de los pabellones. Medio millar de estos actos tratan de cuestiones digitales.

En un marco afirmado, como la Feria del Libro de Frankfurt, el enfoque interdisciplinario era imprescindible, entre otros factores por el potente foco de atracción multicultural que representa y porque las posibilidades de sinergias en la industria editorial se amplían notablemente.

Pero no menos interesante fue también la víspera de la apertura oficial, cuando miles de editores se afanaban en el montaje de sus stands y en la exposición de sus volúmenes, sin duda por un lícito interés comercial ―nos hallamos en un market place― , pero con la estima de quien desempolva un auténtico tesoro, o sea, el libro.

La llamada “era digital” y el empuje de las “social networks” no cambia el hecho del encuentro personal, que evidentemente también promueve la Buchmesse. Y las redes de contacto aquí se crean cara a cara; los tratos se cierran con un apretón de manos.

Se conversa, mucho y en muchos idiomas. Se trata de la calidez y la confianza del trato humano directo. Y en ello invierten mucho los editores, acudiendo en persona a Frankfurt y acompañándose de sus mejores agentes. Tal vez con objetivos bien claros, aunque en la Buchmesse llegan a ser útiles buenas dosis de serendipity .

Y se lee mucho, y en muchos idiomas. El invitado de honor de 2011, Islandia, ha hecho de su pabellón un conjunto de pantallas gigantes donde se proyectan vídeos de autores y lectores ―también niños― sosegados, rodeados de nutridas bibliotecas, hojeando volúmenes sin distracción o leyendo en voz alta. Una actitud que repiten los visitantes ―en vivo― en los espacios de lectura. Por doquier.

La cuestión digital y multimedia es presente y es futuro, pero afirmar que es “el futuro” se antoja arriesgado. Más deseable es que el libro y lo digital se den la mano en soportes que ayuden a la difusión de la cultura, también en las regiones del planeta menos beneficiadas de los avances tecnológicos. Llegar a este equilibrio maduro es decisión de los editores del mundo. Y respetar la permanencia del libro en formato “clásico” y la humanidad que encierra y transmite en su papel, de una generación a otra. Como declara una célebre casa alemana: “Nuestro negocio es editorial”; sin por ello renunciar a estampar es sus bolsas para la Buchmesse: “El libro jamás morirá”.

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19 de Enero de 2020

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