Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

Pan que sacia

· En el Ángelus el Pontífice recuerda que Cristo es la respuesta al hambre de vida del hombre ·

Y al recordar el Perdón de Asís invita a no tener miedo de acercarse a la confesión

Con «una fuerte invitación a acercase al Señor en el sacramento de la misericordia y también a recibir la comunión», el Papa Francisco recordó el «Perdón de Asís», la indulgencia de la Porciúncula que se celebra cada año entre el 1 y el 2 de agosto. Al término del Ángelus del domingo 2, que rezó con los fieles en la plaza de San Pedro, el Pontífice destacó al respecto que hay «gente que tiene miedo de acercarse a la confesión, olvidando que allí no encontramos a un juez severo, sino al Padre inmensamente misericordioso». 

Poco antes el Pontífice había comentado el Evangelio del día, continuando con la relectura del capítulo sexto de san Juan. «Después de la multiplicación de los panes —dijo— la gente se había puesto a buscar a Jesús y finalmente lo encuentra en Cafarnaún». Pero esas personas, añadió, «lo siguen por el pan material que el día anterior había saciado su hambre», mientras que «no habían comprendido que ese pan, partido para muchos, era la expresión del amor de Jesús mismo». En definitiva, «dieron más valor a ese pan que a quien se los donaba». Por ello, aclaró el Papa Francisco, «ante esta ceguera espiritual, Jesús evidencia la necesidad de ir más allá del don y descubrir, conocer a quien lo dona. Dios mismo es el don y también el donante. Y, así, en ese pan, en ese gesto, la gente puede encontrar a quien lo da, que es Dios». Se trata, por lo tanto, de una invitación, explicó el Pontífice, «a abrirse a una perspectiva que no es solamente la de las preocupaciones cotidianas del comer, del vestirse, del éxito, de la carrera». En realidad, «Jesús habla de otro alimento, habla de un alimento que no es corruptible y que es necesario buscar y acoger... Nos quiere hacer entender que, más allá del hambre físico, el hombre lleva consigo otra hambre, otra hambre más importante». Es «hambre de vida» y «de eternidad» que «sólo Él puede saciar».

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

25 de Marzo de 2019

NOTICIAS RELACIONADAS