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En defensa de la tierra

· Iglesia y comunidades indígenas contra la explotación en Ecuador de los recursos mineros ·

«Queremos ser libres de las minas». Es el sentido llamamiento dirigido a las insitutciones ecuatorianas por Luis Sánchez Zhiminaycela, representante de la población indígena Cañari y presidente de la comunidad amazónica de la Cordillera del Cóndor Mirador (Cascomi), que reune a más de 30 familias de la parroquia de Tundayme, afectadas recientemente por un proyecto minero de vastas proporciones para la extracción de cobre. La población indígena pide con fuerza que el gobierno «se comprometa con la protección del agua, de los bosques, de la biodiversidad y de la vida de los pueblos de la Cordillera del Cóndor». Y el primer paso, se afirma, es «parar el proyecto minero Mirador, en la provincia de Zamora Chinchipe y efectuar una auditoría completa, porque se están causando graves daños».

La fase prolongada de bajada de los precios del petróleo, como es notable, ha sumido a Ecuador en la recesión y el gobierno ha decidido convertir la minería de metales a gran escala en un sector estratégico para el futuro económico del país. En 2'15, después de haber sufrido la destrucción de su escuela y su parroquia, treinta y dos familias Cañari fueron desalojados por procedimientos que no respetaban el derecho a una vivienda digna y a la protección del territorio.

«La actividad mineras es perversa, - continua Sánchez - destruye, corrompe y no genera desarrollo para el país. Aquí ha causado la disminución en los cauces de 3 ríos y está saqueado el territorio. Decir no a la minería es inegociable si queremos proteger la vida».

La Cascomi, junto a la red eclesial Panamazónica, a la Confederación de las nacionalidades indígenas de Ecuador y a la Fundación regional para los derechos humanos, presentó el 31 de enero una petición de resarcimiento para las familias campesinas e indígenas desalojadas de Tundayme. «Estamos trabajando para que el gobierno tome conciencia de que se tiene que cambiar de modelo. Hay que buscar –explica Sánchez- nuevas formas de economía». La preocupación es fuerte, también sobre la base de lo que ya ha sucedido en otro lugar. «El problema -afirma- es que la minería es sinónimo de corrupción, lo vemos también en otros países. Mientras el gobierno no tenga la fuerza de controlar la corrupción viviremos empobrecidos ».

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22 de Septiembre de 2018

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