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El Papa Francisco en Morelia

Muy difícil expresar lo que hemos vivido en Morelia el pasado martes 16 con la presencia del Santo Padre Francisco entre nosotros. Como me lo dijo Mons. Mauricio Rueda, nuevo coordinador de los viajes del Papa, al terminar esa jornada:” sin palabras...”. También yo quede atónito, mudo, al mismo tiempo que contento y agradecido con Dios, pero consciente de que la gracia recibida nos compromete a todos, a mí el primero, a corresponder al Señor, fuente de toda bendición.

En primer lugar quiero resaltar el enorme esfuerzo y la generosidad del Santo Padre, su entrega personal y su testimonio, su palabra clara y directa, su alegría y sencillez, su paciencia casi ilimitada, su humanidad que también se manifiesta en el enojo y reclamo justo, en la valiente denuncia ante conductas negativas que estorban al proyecto de Dios. Dios le ha concedido un carisma, gran capacidad de trabajo, intuición para captar la realidad, sin faltarle el sentido del humor.

Por otro lado admiro la respuesta del pueblo en general. Multitudes en las calles y plazas, forasteros llegados de distintos Estados y del País del Norte; ambiente de fiesta y armonía, niños en brazos de sus padres, jóvenes bullangueros, enfermos y ancianos pidiendo a gritos la bendición. Atestados los balcones de casas, negocios y oficinas; gente en las azoteas y aún en los árboles. Después de muchas horas de espera se dieron por satisfechos al ver fugazmente el paso del papamóvil.

Especial reconocimiento merecen los miles de hombres y mujeres que prestaron servicio en las vallas. Con espíritu de sacrificio, aguantando el frío y el calor, animando y apaciguando a la multitud, hicieron posible que pudiera recorrer el Papa una ruta de más de veinte kilómetros saludando sonriente y bendiciendo a diestra y siniestra. Mucho colaboraron igualmente policías y agentes de tránsito que, con respeto y eficiencia, ayudaron a mantener el orden. Se contó igualmente con el apoyo de Protección Civil y servicios de Salud.

Los tres grandes eventos resultaron magníficos. La misa en el estadio Venustiano Carranza se celebró con fervor y devoción, participando cerca de veinticinco mil personas, la mayoría eran sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas. Animaron un gran equipo de liturgia, un coro con trescientas voces y la Orquesta Sinfónica de Michoacán, colaborando voluntarios.

El encuentro con cientos de niños en Catedral fue conmovedor, sobre todo al saludar el Papa a la niña milagrosamente curada por intercesión del Beato José Sánchez del Río, al ofrecer el santo Padre una breve catequesis y acercarse a decenas de niños minusválidos. Tanto el coro de Infantes en el interior del recinto como el coro “suma de voluntades” en el atrio entonaron cantos alegres con voces limpias al Papa Francisco.

Sin duda el culmen festivo de la jornada fue el encuentro con los jóvenes que abarrotaron el estadio José María Morelos y los estacionamientos aledaños , se calcularon cerca de cien mil. Después de escuchar los testimonios francos y vibrantes de dos muchachas y dos muchachos, el Papa dio una catequesis maravillosa subrayando la riqueza, la esperanza y la dignidad que representa la juventud de nuestra patria.

Ante las críticas mordaces, debo afirmar que la actitud valiente de autoridades civiles que saludaron al Papa con respeto y veneración en nada viola el carácter laico del Estado Mexicano que respeta y valora la libertad religiosa de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes. No tiene porque prohibirse a un funcionario manifestar públicamente su condición de católico, evangélico, seguidor de otra religión o no creyente. O hay libertad para todos, o no se aplica la ley en forma equitativa.

Finalmente los exhorto a releer los mensajes del Santo Padre tan fuertes, claros y provocadores que merecen ser asimilados y aplicados en la vida. La visita apostólica del sucesor de Pedro nos deja un compromiso y una tarea a largo plazo. Con la ayuda de Dios la siembra es augurio de frutos abundantes. Bendigamos al Señor que nos ha concedido recibir al Misionero de y de la Paz.

+ Alberto Cardenal Suárez Inda, Arzobispo de Morelia

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22 de Septiembre de 2019

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