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El obispo es padre, cabeza y juez de los fieles

· El Papa Francisco precisa definitivamente algunos aspecto fundamentales del nuevo proceso matrimonial ·

El obispo es padre, cabeza y juez de los fieles: lo reiteró el Papa precisando definitivamente algunos aspectos fundamentales del nuevo proceso matrimonial durante la audiencia —que tuvo lugar el sábado por la mañana, 25 de noviembre, en la Sala Clementina— a los participantes del curso de formación para clérigos y laicos promovido por el tribunal apostólico de la Rota romana.

El encuentro ofreció al Pontífice la ocasión para re proponer el sentido de la nueva normativa matrimonial introducida por los Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus y Mitis et misericors Iesus del año 2015, pero sobre todo para «precisar definitivamente» — «en razón del oficio de Obispo de Roma y Sucesor de Pedro» especificó — algunos «aspectos fundamentales» de la reforma unidos precisamente con la figura y el rol del obispo diocesano. El cual «en razón de su oficio pastoral es juez personal y único en el proceso de breviore» reafirmó en el primero de los nueve puntos que recalcó en su declaración. De esto deriva que el obispo «es arquitrabe, el principio constitutivo y el elemento discriminatorio de todo el proceso» instituido por los Motu Proprio. Y su «competencia exclusiva y personal» hace «referencia directa a la eclesiología del Vaticano II».

Entrando después en lo específico de la normativa, Francisco recordó que «el proceso breviore no es una opción que el obispo diocesano pueda elegir» sino «una obligación que le viene de su consagración y de la missio recibida». Él es «competente exclusivo» en las tres fases del iter: instancia, instrucción y decisión. Y por eso, observa el Papa, «Confiar todo el proceso breviore al tribunal interdiocesano» conduciría a «distorsionar y reducir» su rol a «mero firmante de la sentencia». Esto significa que el obispo debe actuar «cuanto antes» en su diócesis el proceso breviore; y en el caso en el que «no se sintiera preparado», debe «remitir la causa al proceso ordinario, que de todas formas debe ser llevado a cabo con la debida diligencia».

El Pontífice recuerda también que la nueva normativa concede al decano de la Rota «una potestas decidendi nueva y, por lo tanto, constitutiva sobre el rechazo o la admisión de la apelación» contra la sentencia afirmativa en el proceso breviore. Y reitera «con claridad», en conclusión, que todo «esto sucede sin pedir permiso o autorización a otra institución o a la Signatura Apostólica». 

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17 de Junio de 2019

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