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El nuevo sueño americano

· En el Congreso estadounidense el Papa habla de las responsabilidades de la política, invoca la abolición de la pena de muerte y pide acabar con el comercio de armas. En el Palacio de Cristal en Nueva York el discurso a la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas ·

El nuevo «sueño americano» expresado por el Papa Francisco. Tomando la palabra por primer vez ante el Congreso de Estados Unidos, el Pontífice volvió a proponer la mejor parte del patrimonio histórico y cultural del país, relanzando el desafío de «construir un futuro de libertad» que a lo largo de los siglos condujo a «millones de personas» a esta tierra.

«Me alegro —dijo en el discurso pronunciado el jueves 24 de septiembre, por la mañana, en el hemiciclo de Capitol Hill— de que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los “sueños”. Sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos». Sueños que han movido y aún hoy mueven los pasos de numerosos inmigrantes y refugiados en busca de esperanza. «Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros» afirmó al respecto el Pontífice, invitando a rechazar «la lógica de enemigo para pasar a la lógica de la recíproca subsidiaridad».

Diversos los temas tratados en la intervención del Papa Francisco, que se extendió durante casi una hora y fue interrumpida varias veces por los aplausos. Con palabras fuertes el Papa afrontó sobre todo dos cuestiones que le preocupan: la abolición de la pena de muerte, invocada como signo de la «responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo», y la condena del comercio de armas, vendidas a cambio de dinero a menudo «empapado de sangre». El Pontífice expresó también una explícita condena de los conflictos y fundamentalismos que siguen provocando violencia y muerte en muchas partes del mundo: para afrontarlos el Papa Francisco indicó una respuesta «de esperanza y de reconciliación, de paz y de justicia», porque —advirtió— «copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar».

Refiriéndose luego al ámbito político y social, el Papa habló de la responsabilidad de los legisladores en el esfuerzo de defender el medio ambiente y «erradicar las nuevas formas mundiales de esclavitud, que son fruto de grandes injusticias», recordando en especial que la política «no puede ser esclava de la economía y de las finanzas». Consideraciones que resonaron también en el sucesivo encuentro con un grupo de sintecho en la iglesia de San Patricio: al saludarlos el Pontífice recordó que no existe «ningún motivo de justificación social, moral o del tipo que sea para aceptar la falta de alojamiento».

La jornada del Papa Francisco concluyó con el traslado a Nueva York, donde por la tarde presidió las Vísperas con el clero y los religiosos en la catedral y el viernes 25, por la mañana, habla a la Asamblea general de las Naciones Unidas en el Palacio de Cristal.

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22 de Septiembre de 2019

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