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El grito de la tierra es el grito de los pobres

· Coloquio con Bruno Marie Duffé ·

Es necesario «escuchar tanto el grito de la tierra como el grito de los pobres». La invitación del Papa Francisco en la encíclica Laudato si’ resuena significativamente en la jornada mundial del medioambiente, proclamada por las Naciones Unidas el 5 de junio. Y ofrece a monseñor Bruno Marie Duffé la ocasión para reafirmar que la tutela de la creación y la atención a los últimos van a la par y «exigen en nosotros una conversión permanente». A un año de su nombramiento como secretario del dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, en esta entrevista con L'Osservatore Romano el prelado francés traza un primer balance de su actividad y renueva el compromiso del dicasterio sobre los temaas cruciales de la solidaridad y la acogida.

«Un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social», se lee en la «Laudato si’». ¿Qué significa esto para un cristiano?

El objetivo esencial de la doctrina de la Iglesia, en el contexto actual, es el anuncio y la propuesta del Evangelio. Esta ofrenda del Evangelio comienza con la consideración respetuosa de los más pobres, tanto en el interior como en el exterior de la Iglesia. El Papa en la Laudato si’ ha subrayado de hecho que el «grito de los pobres» y «el grito de la tierra», que nosotros maltratamos, resuenan juntos en nuestra conciencia. En el interior de la Iglesia, la acogida y el amor por los más pobres exigen de nosotros una conversión permanente.

Usted viene de una larga experiencia en el campo de la pastoral sanitaria. ¿Qué se puede hacer hoy para relanzarla?

La pastoral sanitaria está en el corazón de la misión de nuestro dicasterio. Y no es necesario ni abandonarla ni minimizarla. Lleva en sí los grandes desafíos éticos de nuestra sociedad y del mundo contemporáneo: el acceso a los cuidados, el respeto fundamental de la vida desde su inicio como hasta su final; las cuestiones relativas a los experimentos sobre las personas vivas. Mi experiencia de más de diez años en un hospital especializado en el tratamiento de enfermedades oncológicas me ha enseñado la importancia de trabajar en el discernimiento de aquello que es apropiado y bueno en materia de cuidado. He comprendido que cuidar es hablar y esperar con el otro, en el sufrimiento. La pastoral sanitaria es un ejercicio de compasión. Hacemos juntos la travesía de la prueba, dándonos la mano y esperando «contra toda esperanza».

¿Piensa que la aplicación de la doctrina social de la Iglesia pueda ser una solución a tantos conflictos que hoy atraviesan al mundo?

La doctrina social de la Iglesia no es un remedio para todos los conflictos. Es una enseñanza, inspirada por el Evangelio y por el testimonio de los creyentes, de todos los siglos, para iluminar la conciencia de cada uno y permitirnos construir juntos una sociedad humana, justa y pacífica. Todos los conflictos tienen una solución: el diálogo y el respeto recíproco. Los tres principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia son las claves para salir de la violencia y para valorizar los vínculos sociales: la dignidad de la persona, la subsidiariedad, es es la responsabilidad compartida y la solidaridad, que es la consideración del otro como un igual y un hermano.

de Nicola Gori

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19 de Agosto de 2018

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