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Difícil pero apasionante

· El cardenal secretario de Estado sobre el viaje del Papa a Chile y Perú ·

«No será un viaje sencillo, sino realmente apasionante», en el cual, entre otros, se afrontarán temas significativos como el rol «de las poblaciones indígenas dentro de las sociedades» y la plaga «de la corrupción que impide el desarrollo». A pocos días de la partida del Papa Francisco a Chile y Perú, el cardenal Pietro Parolon sintetiza así la visita del Pontífice a dos Iglesias locales «particularmente vivaces» y llamadas «a afrontar numerosos desafíos frente a la realidad del mundo de hoy». En una entrevista publicada online en Vatican News ( http://www.vaticannews.va) la mañana del jueves 11 de enero, al micrófono de Alessandro Gisotti, el secretario de Estado habla no solo sobre el inminente viaje apostólico, sino también de las perspectivas de un 2018 que verá continuar el proceso de reforma de la Curia y que, con los encuentros sinodales y el encuentro mundial de Dublín, será un año de juventud y familia.

Será, afirma el cardenal, «un año caracterizado precisamente por una especial concentración de la atención de la Iglesia a todos sus niveles sobre los jóvenes, por tanto sobre sus expectativas, sus aspiraciones, los desafíos que deben afrontar y también sobre las esperanzas que llevan consigo, como sobre las debilidades y los miedos». Una Iglesia que busca «una nueva relación», que evita «todo paternalismo» y que más bien solicita «responsabilidad». Y que, dice el cardenal Parolin parafraseando una conocida expresión de John Fitzgerald Kennedy, pregunte a los jóvenes no solo qué pueda hacer por ellos, sino también «qué pueden hacer ellos por la Iglesia, qué contribución pueden dar al Evangelio, a la difusión del Evangelio de hoy». La Iglesia, es decir, quiere inaugurar un nuevo diálogo: entender a los jóvenes, ayudarles, pero sobre todo hacerles protagonistas. Y, concluye, «creo que en esta invitación sabrán responder con su generosidad y también con su entusiasmo».

El tema de los jóvenes lleva consigo, casi consecuentemente, el de la familia. Ámbito en el cual, subraya el purpurado, el Papa Francisco está igualmente tratando de llevar adelante «un nuevo paradigma»: se trata de comprender plenamente «el nuevo espíritu», el «nuevo enfoque» surgido de la celebración de los últimos dos sínodos y de la publicación de Amoris laetitia. Ciertamente — explica el secretario de Estado, al preguntarle sobre el debate suscitado en el mundo católico precisamente por la exhortación apostólica — «todo cambio conlleva siempre dificultades»; pero estas «son consideradas y afrontadas con compromiso, para encontrar respuestas que se conviertan en momentos de ulterior crecimiento, de ulterior profundización». Y la celebración de la Jornada mundial de las familias, el próximo agosto en Dublín, será útil precisamente en esta perspectiva. Se trata en el fondo, añade el purpurado, de comprender que «Amoris laetitia, además de ser un abrazo que la Iglesia hace a la familia y a sus problemáticas en el mundo de hoy, para ayudar realmente a encarnar el Evangelio», es al mismo tiempo «también una petición de ayuda a las familias para que colaboren y contribuyan al crecimiento de la Iglesia».

Llegar a la encarnación del Evangelio en la vida cotidiana y a la evangelización para el testimonio es, de hecho, el hilo conductor que acompaña las reflexiones del cardenal Parolin. Es el objetivo predominante en el razonamiento hecho sobre los jóvenes, sobre las familias, pero también el que surge en la respuesta a una pregunta sobre el futuro del proceso de la reforma de la Curia. Al respecto, más que detenerse en los cambios estructurales o la promulgación de nuevas leyes, normativas o nombramientos, el secretario de Estado subraya «el espíritu profundo que debe animar toda reforma de la Curia», que es «la dimensión fundamental de la vida cristiana, es decir de la conversión». Es necesario, añade, «hacer que la Curia — cada vez más y cada vez mejor, quitando también esas sombras que pueden obstaculizar este compromiso y esta misión — pueda convertirse realmente en una ayuda al Papa para anunciar el Evangelio, para testimoniar el Evangelio, para evangelizar el mundo de hoy».

El Pontífice estará en Chile del 15 al 18 de enero y después en Perú del jueves 18 al domingo 21. «El Papa — dice al respecto el purpurado — va como pastor de la Iglesia universal para encontrar a las Iglesias locales». Dos enteros países esperan a Francisco que, subraya el secretario de Estado, tiene «en el corazón» los desafíos a los cuales estos están llamados. No por casualidad, concluye, ha convocado también, para el 2019, un sínodo sobre el Amazonas, y vuelve continuamente «con palabras también muy marcadas» sobre temas candentes como el de la corrupción, obstáculo fundamental para «la superación de la pobreza y la miseria».

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17 de Julio de 2018

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