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De lo global a lo local

· El cardenal Turkson interviene sobre le próximo Sínodo de la Amazonía ·

El mayor desafío que se debe afrontar cuando se habla de tutela de la creación y respeto del medio ambiente es reconocer que lo global siempre implica también el respeto de lo que es local. Si esto se aplica a la Amazonía significa que esta región tiene un gran valor para la humanidad: por eso la familia humana debe reconocer que este tesoro es local, aunque tenga una importancia mundial. Lo dijo el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, prefecto del Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, en el curso de una entrevista en vídeo retransmitida el jueves, 16 de mayo en la Universidad Pontificia Gregoriana, como apertura del convenio «Amazonía: desafíos y prospectivas para la casa común», promovido como preparación para el próximo Sínodo de los obispos.

En respuesta al jesuita Prem Xalxo, profesor de la Facultad de Teología y coordinador del diploma conjunto en ecología integral, el cardenal invitó a reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer para mantener el tesoro de la humanidad representado por el Amazonas. En su opinión, no se trata simplemente de pedir a los gobiernos que respeten y no toquen esta área, sino que es importante y necesario ayudar a los gobiernos a preservar este patrimonio de la humanidad. Luego, el cardenal señaló que si los estados consideran que el Amazonas solo es una riqueza que a saquear, debería ser una responsabilidad común no solo prevenir esta acción, sino también ayudar a mantener esta inmensa región intacta. Es un deber para todos, reiteró, y nadie puede echarse atrás. Es importante en este esfuerzo no limitarse a los discursos. Y es necesario tener un sentido de reciprocidad, porque si «el pulmón de la humanidad» es compatible con la vida del mundo, tanto más la razón por la cual la humanidad debe colaborar para conservar este pulmón.

Otra cosa importante a tener en cuenta, dijo el cardenal, es la visión a largo plazo. Necesitamos ver la casa común como un lugar donde vivimos, hemos vivido y viviremos. No podemos limitarnos a considerar solo un período específico. De hecho, cuando hablamos de responsabilidad intergeneracional, no debemos tener en cuenta solo las necesidades de hoy, sino también pensar en las del futuro. La gestión de recursos debe mirar hacia adelante, porque incluso la humanidad contemporánea es heredera de la sabiduría de las generaciones que la han precedido.

Respecto a la preparación de la asamblea sinodal para la Amazonía, el cardenal recordó que ya ha habido encuentros organizados por el secretariado del Sínodo de los obispos. En estas discusiones, afirmó, es importante señalar que aunque el desafío tenga un carácter global, la solución reclama intervenciones locales. La sensibilidad es muy fuerte sobre este argumento, porque ya no queda tanto tiempo para cambiar las cosas. Este sentido «apocalíptico» de una crisis más o menos inminente es sin duda muy fuerte, subrayó el cardenal. Por eso, el interés hacia la Amazonía llama mucho la atención a nivel mundial sobre lo que se considera el «pulmón de la vida».

El purpurado señaló que existen también otras áreas que representan un interés mundial por la humanidad. Una de estas es la cuenca del Congo, donde hay una situación similar. Pero también en Oriente, países como Indonesia y Malasia tienen selvas tropicales con características similares. Del mismo modo, están los glaciares de los dos polos, necesarios para mantener el equilibrio del ambiente para la vida humana. El próximo Sínodo, por lo tanto, representa un bien para todo el mundo.

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22 de Noviembre de 2019

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