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Cuando se manda la pobreza a la cárcel

· Nelly León, una monja entre las detenidas ·

Uno de los momentos más emotivos del viaje del Papa ha sido su encuentro con más de 600 internas en una cárcel de mujeres, en su mayoría jóvenes, que llevaban en sus brazos a hijos menores de dos años, pues a partir de esa edad ya no pueden tenerlos en el penitenciario. La separación es el momento más duro de sus condenas. Tanto el exterior como el interior de la cárcel estaban decorados con cintas y flores de papel hechas por las mismas reclusas que repiten frases del Santo Padre a los presos en las frecuentes visitas a prisiones. Su entrada en el polideportivo del penal femenino ha sido como el estallido de una fiesta. Francisco ha besado a docenas de chiquillos, bendecido las panzas de las madres embarazadas mientras muchas otras se desataban en lágrimas. La presidenta Michelle Bachelet, ovacionada por las reclusas en el momento de su ingreso, asistía emocionada en la primera fila. En nombre de las presas, Janeth Zurita, una reclusa muy joven a punto de terminar su condena por tráfico de droga, ha explicado al Santo Padre que sus condenas afectan también a sus hijos «que se quedan sin madre». Ha contado también el dolor de compañeras cuando sus hijos sufren abusos o son asesinados.

Al mismo tiempo, Janeth ha pedido «perdón a todos los que hemos herido por nuestro delito. Sabemos que Dios nos perdona, pero pedimos que la sociedad también nos perdone». El Papa se conmovió, les habló de dignidad y les animó al esfuerzo por la reinserción. La hermana Nelly León, con pasión y garra, dirige el grupo y ayuda a todas sus «chicas». La cárcel es seguida por la Iglesia local, a través del servicio para la pastoral carcelaria. Al hablar ante el Papa, de hecho, Nelly denunció que «en Chile se encarcela la pobreza». «El 51% han sido condenadas por microtráfico de droga y otros delitos vinculados con ello, todos relacionados con la pobreza», explicó a L’Osservatore Romano.

«Las chicas, así es como las llama, han trabajado, indistintamente de su religión, porque el Papa es transversal, él trasciende la religión católica», aseguró la hermana Nelly.

¿Qué cosas no ve la gente de la cárcel?

Que detrás de cada delito hay una historia, una mujer. Para la sociedad, las mujeres presas son personas malas, que tienen abandonados a sus hijos, que han traficado o han robado, sólo mujeres que han hecho daño. Pero hoy día, tú pudiste conocer sus historias de vida, del porqué llegaron aquí, que nunca es gratuito.

Mientras me presentabas a las mujeres me dijiste: «Una mujer nunca deja de ser madre, así esté presa». Cuéntanos más de eso.

Aquí la preocupación constante siempre es la misma: ¿Dónde están mis hijos? Por ejemplo, si le das a una mujer un regalo, un par de sábanas, un juego de toallas para la Navidad o un regalito por su cumpleaños, esa mujer no lo usa, lo guarda, y cuando vienen sus hijos, se los regala a ellos.

¿Qué le dirías a las personas que han sufrido de delito?

Que en la cárcel sí hay gente buena. Que nadie nace malo y que son las acciones las que nos diferencian. Que vengan a conocer las cárceles, a conversar con un hombre o una mujer privada de libertad, a descubrir su historia, a saber que hay detrás de cada delito.

De nuestra enviada Silvina Pérez

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22 de Septiembre de 2019

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