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Cuando la ley legitima el crimen

Al salir de la escuela, la muchacha de dieciséis años Amina Filali fue violentada por Salek Mustafa en Larache, un pueblito de Marruecos. Los padres fueron a hacer la denuncia, pero el juez, en perjuicio de Amina, logró un acuerdo entre las familias, gracias al artículo 475 del Código penal que da al violador la posibilidad de evitar el proceso si se casa con la víctima menor de edad. Amina, obligada a casarse con su violador, que siguió ejerciendo sobre ella violencias físicas y morales, se suicidó ingiriendo veneno para ratones. El suicidio de la muchacha (último de una larga serie) hizo volar las protestas en Marruecos y, gracias a la Red, en todo el mundo. Una norma misoginia, retrógrada e inconstitucional: el artículo 475, en efecto, viola los principios de la nueva Constitución marroquí aprobada en 2010 (y las normas del Código de familia de 2004). Muchos otros países han conocido este horror: Italia, por ejemplo, donde sólo en 1981 (después del valiente no de Franca Viola) fue abolido el artículo 544 del Código penal que preveía el matrimonio reparador a continuación de estupro, violando la Constitución republicana de 1948.

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17 de Febrero de 2020

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