Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

Consejo para el fin de semana

· Misa en Santa Marta ·

Un consejo para «este fin de semana»: es necesario solo «un cuarto de hora» para leerlo pero merece la pena hacerlo, porque el libro de Tobías «nos enseña cómo comportarnos en el camino de la vida» tanto «en los momentos bonitos» como «en los momentos feos». Y «nos enseña también a discernir», para no «dejarnos engañar» por los «fuegos artificiales» pero tampoco por la desesperación más negra, que es afrontada recurriendo a la oración, a la paciencia y a la esperanza. Son precisamente las historias paralelas de los personajes bíblicos de Tobit y Sara — el suegro y la nuera presentados, precisamente, en el libro de Tobías — que Papa Francisco propuspo en la misa celebrada el viernes 9 de junio en Santa Marta, sugiriendo a la luz de esos eventos un examen de conciencia personal.

«La Biblia es la palabra de Dios y Dios nos habla cuando nosotros leemos y meditamos la Biblia» afirmó enseguida Francisco al principio de su meditación. Haciendo notar que «en estos días, hasta mañana, la liturgia nos hace reflexionar sobre el libro de Tobías: una historia que, yo diría, es una historia normal, como la historia de tanta gente». Pero es «sobre todo la historia de dos personas: de Tobit, el padre de Tobías, y de Sara». Es «la historia de un suegro y de una nuera, una historia que nos hace reflexionar». Y «sería bonito», sugirió el Papa, que «cada uno de nosotros tomara este libro de Tobías hoy o este fin de semana — es breve, se lee en poco tiempo, un cuarto de hora — y ver cómo el Señor lleva adelante la historia, lleva adelante la vida de las personas, también la nuestra».

«En estas dos personas — tomamos Tobit y Sara, suegro y nuera — hay momentos feos, momentos bonitos, como en toda la vida» explicó el Pontífice. Sobre todo «hay momentos feos: Tobit es perseguido, es molestado, insultado» e incluso «insultado por su mujer» Ana, que ciertamente «no era una mujer mala, trabajaba para llevar adelante la casa porque él era ciego, se había quedado ciego». Es «un momento feo que no se explica» prosiguió el Papa. Y así sufrían tanto Ana como Sara, porque «también ella fue insultada» e incluso siendo muy joven quería incluso ahorcarse. «Ambas, en esos momentos feos, pidieron la muerte»: lo hizo el mismo Tobit, constatando cómo todo era «negro, oscuro».

«Todos nosotros — afirmó Francisco — hemos pasado por momentos feos, fuertes: no tan fuertes como este, pero nosotros sabemos qué se siente en el momento oscuro, en el momento de dolor, en el momento de las dificultades». Pero «Sara piensa: “¿si yo me ahorco ahora haré sufrir a mis padres?” y se detiene y reza». A su vez «Tobit dice: “esta es mi vida, vamos adelante” y reza». Precisamente «esta — explicó el Papa — es la actitud que nos salva de los momentos feos: la oración». Así como «la paciencia, porque los dos son pacientes con el propio dolor». Y también «la esperanza que Dios nos escucha y hace pasar estos momentos feos». Y así «en los momentos de tristeza, poca o mucha, en los momentos oscuros», no debemos nunca «olvidar» recurrir a «la oración, paciencia y esperanza».

Pero «hay también momentos bonitos en la historia de estos dos» dijo el Pontífice. Y de hecho su historia, «hemos escuchado, termina bien». Cierto, «no es un “final feliz” de una novela, no». Pero es «un momento bonito: después de la prueba, el Señor se hace cercano a ellos y les salva». Por tanto, reiteró el Papa «hay momento bonitos, auténticos, como este: no esos momentos con belleza maquillada, que todo es artificial, un fuego artificial, pero no es la belleza del alma». Y «¿qué hacen los dos en los momentos bonitos? Dan gracias a Dios, ensanchan el corazón en la oración de acción de gracias».

La actitud de Tobit y Sara sugirió a Francisco la oportunidad de proponer un examen de conciencia personal. «Me pregunto, y esta pregunta la hacemos a todos nosotros: yo, en lo momentos feos y en los momentos bonitos, ¿sé discernir qué sucede en mi alma, sé entender qué esta sucediendo? Y en los momentos feos, ¿sé que es la cruz y que no hay explicación y también parece una maldición?». Precisamente «en esos momentos — prosiguió el Papa — ¿yo consigo rezar, tener paciencia y tener al menos un poquito de esperanza?». E incluso: «en los momentos bonitos, ¿dejo entrar la alegría en el corazón, pero esa alegría que es de Dios, que te lleva a dar gracias a Dios, o caigo en la vanidad y creo que la vida es toda así? Hoy es así y mañana será de otra manera, ¿no?».

Es un hecho, afirmó el Pontífice, que «nuestra vida camina entre los momentos feos y los momentos débiles, pero siempre está el Señor ahí». Y, prosiguió con el examen de conciencia, «¿yo sé discernir la presencia del Señor, dirigirme a él en la oración? Y después en la alabanza, en los momentos bonitos, la alabanza de la alegría, dar las gracias por lo que ha hecho?»

En conclusión el Papa renovó el consejo de leer la historia de Tobit y Sara «este fin de semana», tomar la Biblia y buscar el libro de Tobías. «Esta historia — insistió — nos enseña cómo comportarnos en el camino de la vida, con tantos momentos bonitos y con tantos momentos feos, y nos enseña también a discernir». De hecho Sara ha aprendido, «hizo un discernimiento: “Es mejor que yo no me ahorque porque esto sería un dolor muy grande para mis padres”». Y así, «también Tobit se dio cuenta de que podía esperar, en la oración, en la esperanza, la salvación del Señor». De la misma manera nosotros, añadió Francisco, «mientras, en este fin de semana leemos este libro, pidamos la gracia de saber discernir qué sucede en los momentos feos de nuestra vida, y cómo ir adelante, y qué sucede en los momentos bonitos, y no dejarnos engañar por la vanidad». 

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

22 de Septiembre de 2019

NOTICIAS RELACIONADAS