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Con la reconciliación en el corazón

· El Papa al llegar a Sri Lanka exhorta a no permitir el uso de la fe para justificar la violencia y la guerra ·

La diversidad no es «una amenaza» sino «una fuente de enriquecimiento» para toda sociedad. Al llegar a Sri Lanka —donde aterrizó el martes 13 de enero para la primera de las dos etapas del viaje que lo llevará también a Filipinas— el Papa Francisco volvió a indicar el camino real del encuentro para superar divisiones y conflictos. Que nacen, denunció, precisamente de la «incapacidad para conciliar diferencias y desacuerdos, ya sean antiguos o nuevos», y de cultivar «las virtudes que favorecen la reconciliación».

Un mensaje particularmente actual para el país asiático, que durante treinta años experimentó los horrores del conflicto civil y que con dificultad está tratando de consolidar la paz. «No es tarea fácil» admitió el Pontífice en el primer discurso pronunciado a su llegada ante el recién elegido presidente de la República Maithripala Sirisena. Pero, añadió, se debe realizar con perseverancia, sin ceder y en el respeto de la verdad: no «con el fin —precisó— de abrir viejas heridas, sino más bien como un medio necesario para promover la justicia, la recuperación y la unidad».

En esta obra de reconstrucción material y moral juegan un papel esencial las diversas tradiciones religiosas de Sri Lanka, nación de mayoría budista, con una significativa presencia de los seguidores del hinduismo, del islam y del cristianismo. Para todos el Papa Francisco pidió «voz» y libertad, alentando a los creyentes «a aceptarse mutuamente, a respetar las legítimas diferencias y a aprender a vivir como una única familia».

Invitación que repitió también en el sucesivo encuentro interreligioso y ecuménico con el cual se concluyó la primera jornada del viaje. «Por el bien de la paz —afirmó ante un millar de representantes de las mayores religiones del país— nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra». De aquí el llamamiento a «exigir a nuestras comunidades, con claridad y sin equívocos, que vivan plenamente los principios de la paz y la convivencia que se encuentran en cada religión, y denunciar los actos de violencia».

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13 de Noviembre de 2019

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