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Cómo devolver la esperanza al futuro

· El Papa Francisco en Estrasburgo en la visita al Parlamento europeo y al Consejo de Europa ·

«¿Cómo devolver la esperanza al futuro?», preguntó en voz alta el Papa Francisco a los miembros del Parlamento europeo reunidos en el hemiciclo del palacio de Estrasburgo. Y sobre esta pregunta, crucial para el destino de un continente herido por la crisis y replegado en sí mismo bajo el peso del miedo y del pesimismo, pronunció un discurso lúcido e incisivo, capaz de indicar perspectivas nuevas a una tierra cuya historia —recordó— «en gran parte debe ser todavía escrita».

A la institución legislativa de la Unión europea el Pontífice volvió a proponer dos palabras clave —«dignidad trascendente»— que contienen el espíritu auténtico del proyecto originario de los padres fundadores: poner en el centro al hombre no tanto como «ciudadano» o «sujeto económico» sino como «persona» dotada de «derechos inalienables» y de «deberes que están conectados» a los derechos de los demás y al bien común. En la visión del Papa Francisco el edificio europeo debe ambicionar, en efecto, ser el lugar donde se realiza un «permanente encuentro entre cielo y tierra», entre la apertura a Dios y la realidad concreta de las situaciones y los problemas. «Ha llegado la hora —fue su llamamiento— de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables».

De aquí la invitación a revitalizar «la democracia de los pueblos», huyendo de tecnicismos burocráticos y nominalismos políticos y evitando rendirse ante la presión de «intereses multinacionales no universales». A los parlamentarios sobre todo una llamada a redescubrir el papel central de la familia y de las instituciones educativas, apuntando también a un compromiso decisivo en favor de la tutela del medio ambiente, la defensa del trabajo y la acogida de los inmigrantes. Cuestiones que el Papa relanzó luego en el sucesivo encuentro con los miembros del Consejo de Europa, a quienes pidió en especial trabajar para abandonar la «cultura del conflicto, que tiende al miedo del otro» y la marginación de quien es distinto. Con tonos preocupantes el Papa Francisco denunció el terrorismo religioso e internacional, el tráfico de armas y de seres humanos, los atentados a la vida. Y recordó que «el camino privilegiado para la paz» pasa a través de la conciencia de que el otro no es «un enemigo que combatir» sino «un hermano a quien acoger».

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20 de Octubre de 2019

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