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Comida y agua, derechos universales

· En la Audiencia General el Papa recuerda que las exigencias de los pobres interpelan a todos ·

La maduración de una «conciencia solidaria» para reiterar que el alimento y el acceso al agua son «derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones» ha sido deseada por el Papa Francisco en la Audiencia general del miércoles 19 de octubre en la plaza de San Pedro. Retomando las palabras contenidas en la Caritas in veritate de Benedicto XVI, el Pontífice explicó que «el derecho a la alimentación así como el derecho al agua, revisten un papel importante para conseguir otros derechos» y definió «un imperativo ético para la Iglesia» la primera obra de misericordia corporal: «dar de comer a los hambrientos».

Estas últimas semanas del Jubileo extraordinario el Papa Francisco está dedicando sus propias reflexiones, precisamente, a las obras de misericordia, y deteniéndose en las dos primeras, ha invitado a reflesionar cómo demasiadas veces los medios de comunicación informan sobre «poblaciones que sufren la falta de alimento y de agua, con graves consecuencias especialmente para los niños». Pero, hizo notar, cómo el llamado «bienestar» lleva a «las personas a encerrarse en sí mismas, haciéndolas insensibles a las exigencias de los demás». En cambio, advirtió, «la realidad debe ser aceptada y afrontada por aquello que es, y a menudo hace que nos encontremos situaciones de urgente necesidad».

Cierto, el Papa se dijo consciente de que «ante ciertas noticias e imágenes, la opinión pública se siente aludida y nacen de vez en cuando campañas de ayuda» con «donaciones generosas»; pero «esta forma de caridad» si bien es importante –observó– «quizás no nos compromete directamente. En cambio, cuando caminando por la calle, nos cruzamos con una persona necesitada, o un pobre llama a la puerta de nuestra casa, es muy distinto» pues «estamos comprometidos en primera persona», precisó el Pontífice. Por ello invitó al compromiso personal, porque –concluyó– «Siempre hay alguien que tiene hambre y sed y me necesita. No lo puedo delegar a ningún otro».

Invitación reiterada más tarde en los saludos a los diversos grupos linguísticos presentes en la audiencia. Significativo, en las palabras dirigidas a los polacos, respecto al beato mártir Jerzy Popiełuszko, el sacerdote asesinado el 19 de octubre 1984, en coincidencia con la fiesta litúrgica: él, recordó Francisco, pagó personalmente su compromiso «en favor de los obreros y de sus familias, pidiendo justicia y dignas condiciones de vida».

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23 de Octubre de 2019

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