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Caravaggio en el camino de la misericordia

· Reflexiones en preparación del próximo jubileo extraordinario ·

Son cada vez menos los días que faltan para el inicio del gran jubileo extraordinario. Su timón, la misericordia, su inspirador, el Papa Francisco. Y dado que los grandes eventos se disfrutan más cuando se preparan con tiempo, en esta ocasión queremos acompañar a las peregrinos que quieran prepararse para este año de gracia. Y será de la mano del arte, de la pintura y en concreto del gran artista italiano, Caravaggio.

Es verdad que la pintura a lo largo de la historia ha guiado la formación del alma, la sensibilidad y la cultura de tantos hombres y mujeres que han visto la luz de este mundo. Así las obras de arte se transforman en un instrumento poderoso de catequesis, de instrucción y de cultura, así como de recordatorio para elevar el alma a las alturas incontaminadas de la contemplación impulsando a un actuar virtuoso cotidiano.

Caravaggio (1571-1610), personaje al que le tocó vivir tiempos duros, oscuros, tormentosos, y en muchos aspectos nada distinto a los nuestros, nos dejó en algunas de sus obras un camino concreto que nos ayudará a adentrarnos en la comprensión de la misericordia.

Es la pintura religiosa de Caravaggio la que nos abre la puerta a la contemplación de la misericordia del corazón de Dios mismo. A este respecto, comenta el Papa: «para esto, no era necesario que bajara del cielo y muriera en la cruz. Cristo vino para salvarnos, para mostrarnos el camino, el único camino para salir de las arenas movedizas del pecado, y este camino de santidad es la misericordia, que Él ha tenido y tiene cada día con nosotros (Discurso a los cardenales recién creados, 22 de febrero de 2014). Es como si en este aspecto, nos quisiera mostrar este artista italiano su cuadro de la «incredulidad de Santo Tomás»: los ojos atónitos del apóstol, las miradas secundarias de los otros apóstoles que acompañan el gesto de Tomás. El dedo en el costado abierto, que está dispuesto a acoger a cualquiera, a darle un lugar a toda creatura suya que quiera adentrarse en los misterios de ese corazón que amó con locura. La misericordia nace de su costado abierto y a él vuelve la creación entera. Este cuadro del costado abierto, se presenta aquí como introducción y marco a este camino catequético-artístico del jubileo de la misericordia desde el arte.

Cuatro serán, por tanto, los cuadros de Caravaggio que nos permitirán, a lo largo de los números posteriores, mostrar este recorrido: en primer lugar se partirá de la llamada de Dios, de ese caer enamorados dulcemente atraídos por su mirada, y es «la vocación de Mateo». En una segunda «etapa» se hablará de conversión, de la elección de seguir a Dios y aceptar lo que venga de su mano, con la promesa de la paz del alma y la auténtica felicidad: el cuadro de «la conversión de san Pablo». En un tercer momento, el alma está dispuesta a la entrega, al «martirio», a ese nadar contra corriente en el mundo encrespado de olas de pecado y corrupción. No podíamos no presentar en este punto «la crucifixión de Pedro». Y este camino tendrá como coronación el sello divino que nos asegura la esperanza de una vida en el más allá: «La Cena de Emaús».

Cuatro etapas, cuatro meditaciones artísticas, cuatro encuentros con la misericordia divina acompañada de esa tácita pero firme esperanza de saber que después de esta vida nos espera la paz perpetua, el amor incontaminado, la eternidad anhelada.

Arturo López

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26 de Agosto de 2019

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