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Cambio de perspectiva

· Museos y monumentos durante la segunda guerra mundial ·

A finales de los años 30, la Oficina internacional de Museos, organismo especializado de la Sociedad de Naciones, se propuso elaborar un tratado internacional para la tutela del patrimonio artístico y monumental en tiempos de guerra, que contemporáneamente proveyera al nacimiento de un ente encargado de vigilar su aplicación. Las únicas normas vigentes en este campo eran las contempladas por La Haya de 1907, del todo obsoleta, dado el creciente desarrollo del armamento y su mayor potencial destructivo.

Lo escribe Arturo Colorado Castellary, añadiendo que, en cualquier caso, en 1934, la Oficina internacional de Museos había expresado sugerencias de carácter técnico, sobre la base de las experiencias de la primera guerra mundial, para que en caso de amenaza bélica se construyeran «lugares seguros dentro de los museos» y se adquirieran medios para evacuar las obras que lo permitían. Al inicio de la guerra civil española, en 1936, las disposiciones para la protección de los monumentos y de las obras de arte en tiempos de guerra de tal organismo internacional eran contrarias a la evacuación total, y se continuaba a proponer la creación de refugios en los museos mismos, afirmando que «para las obras de arte movibles o fácilmente transportables, la construcción de refugios seguros, dentro de los museos, ofrece la misma eficacia de lo concebido, por ejemplo, para la protección de la población civil contra los bombardeos aéreos». La experiencia de la guerra civil española, no obstante, con las bombas franquistas y de los aliados alemanes e italianos, y la consiguiente política republicana de evacuación, modificará tal opinión.

De la protección in situ, que la Oficina internacional de Museos sostenía en 1934 y 1936, se pasó en 1939, al principio de evacuación total como alternativa más idónea para la conservación de las obras de arte. La guerra de España fue la principal razón de tal cambio, dado que las enseñanzas que de ella se derivaron, sirvieron para que el organismo internacional ratificase la propia posición inicial. En efecto, el Comité internacional para la salvaguardia de los tesoros de arte español, que se constituyó en enero de 1939 con el objetivo de proceder a la evacuación de las obras de arte en peligro, fue sólo el primer ejemplo práctico a nivel internacional de esta nueva política.

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25 de Agosto de 2019

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