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Basta de violencia y sangre

· En el Ángelus el Papa invoca una solución política en el conflicto en Siria, y pide paz y reconciliación para Irak ·

Tutela del derecho a la salud y al trabajo para los trabajadores de la Ilva de Taranto

El Papa invoca el final «de toda violencia y derramamiento de sangre» en Siria y desea un futuro de paz y de estabilidad para Irak. El «apremiante llamamiento » de Benedicto XVI resonó en el Ángelus del domingo 29 de julio, recitado con los fieles en el patio del Palacio apostólico de Castelgandolfo.

«Sigo con preocupación —reveló después de la reflexión dedicada al episodio evangélico de la multiplicación de los panes y de los peces— los trágicos y crecientes episodios de violencia en Siria con la triste secuencia de muertos y heridos, también entre civiles, y un ingente número de desplazados internos y de refugiados en los países limítrofes». En particular para estos el Pontífice pidió «que se garantice la necesaria asistencia humanitaria y la ayuda solidaria», renovando su «cercanía a la población que sufre y su recuerdo en la oración».

«Ruego a Dios —fue su plegaria— la sabiduría del corazón, en especial a cuantos tienen mayores responsabilidades, para que no se escatime esfuerzo alguno en la búsqueda de la paz, también por parte de la comunidad internacional, a través del diálogo y la reconciliación, con vistas a una solución política adecuada del conflicto». Asimismo, Benedicto XVI tuvo un pensamiento «para la querida nación iraquí, golpeada en estos últimos días por numerosos y graves atentados que han provocado muchos muertos y heridos», con la esperanza de que «este gran país encuentre el camino de la estabilidad, la reconciliación y la paz».

Después de recordar que dentro de un año se celebrará en Río de Janeiro la vigésimo octava Jornada mundial de la juventud, el Papa expresó su inquietud por la situación de la planta siderúrgica Ilva de Tarento. «Deseo manifestar mi cercanía —dijo— a los trabajadores y a sus familias, que viven con preocupación estos momentos difíciles». Asegurando su oración personal y el apoyo de toda la Iglesia, el Pontífice exhortó «a todos al sentido de responsabilidad» y animó «a las instituciones nacionales y locales a realizar todos los esfuerzos para llegar a una solución equitativa de la cuestión, que tutele tanto el derecho a la salud como el derecho al trabajo, sobre todo en estos tiempos de crisis económica».

Expresiones que encontraron una respuesta y apreciación por parte del arzobispo de la ciudad de la región de Puglia, monseñor Filippo Santoro. «En la hora de una de las pruebas más duras para la ciudad —escribió en una nota difundida poco después del rezo del Ángelus—, las palabras del Santo Padre Benedicto XVI suponen un gran consuelo. No estamos solos y nuestras intenciones están ante Dios, ahora conocidas por todos gracias al Pastor universal de la Iglesia».

La atención del Pontífice, afirma la nota del prelado,  invita a todos aquellos que tienen responsabilidad a encontrar caminos concretos, factibles e inmediatos, para que nadie se quede sin el pan y la dignidad, para que se les garantice a todos un ambiente sano y, para que la justicia continúe su necesario curso. Para el arzobispo, «el problema de la Ilva es un problema de todos», que se resuelve evitando «una guerra entre víctimas» y garantizando que en Tarento «se pueda vivir, trabajando dignamente, en seguridad y sin amenazas voluntarias para la salud».

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20 de Marzo de 2019

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