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Apoyar el diálogo y el respeto por la legalidad internacional

· En la audiencia al cuerpo diplomático el Pontífice denuncia el aumento de tensiones y violencias en varias partes del mundo ·

Diálogo y pleno respeto de la legalidad internacional: estas son las dos coordenadas a través de las cuales se desarrolló el discurso del Papa a los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, durante la tradicional audiencia para el intercambio de felicitaciones al inicio del Año Nuevo. Un 2020 que -como el mismo Papa señaló- «no parece estar marcado por signos alentadores, sino por una intensificación de las tensiones y la violencia».

Fueron dos las piedras angulares indicadas por Francisco para contrarrestar las numerosas amenazas a la convivencia pacífica en el mundo de hoy, que para su plena realización necesitan un tercer elemento: «Asumir una actitud de esperanza». De hecho, dirigiéndose a los embajadores recibidos en el Vaticano en la mañana del jueves 9 de enero, Francisco esperaba que la palabra esperanza animara «anime la mirada con la que nos adentramos en el tiempo que nos aguarda». Ciertamente «esperar exige realismo» y es necesario «que se llame a los problemas por su nombre» y que «se tenga el valor de afrontarlos». Pero, añadió el Papa, «precisamente a la luz» de las numerosas circunstancias negativas «no podemos dejar de esperar». Y para tener esperanza -añadió- hace falta «valentía», porque «el mal, el sufrimiento y la muerte no prevalecerán».

Repasando las principales etapas de los acontecimientos del 2019, el Pontífice trazó una especie de “hoja de ruta” de las situaciones más cercanas a su corazón: empezando por los jóvenes, reunidos en Panamá, que «on el futuro y la esperanza de nuestras sociedades, y también el presente». También recuerdó el tema - abordado en el histórico encuentro del pasado mes de febrero - de los «gravísimos contra la dignidad de los jóvenes, niños y adolescentes, violando su inocencia y su intimidad», cometidos por «no pocos adultos, entre los que se cuentan varios miembros del clero» Estrechamente relacionado con ello está la petición posterior de que «se reconozca siempre más el precioso papel de las mujeres en la sociedad y cese cualquier forma de injusticia, desigualdad y violencia contra ellas».

Entre otros temas mencionados por el Pontífice, estuvo el Sínodo para la Amazonía -señaló que la desigualdad y la corrupción endémica están en la raíz de los conflictos en toda América Latina - y los viajes internacionales, todos realizados en nombre del diálogo: el “interreligioso”, como lo demuestran las visitas a los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y, más recientemente, a Asia (en Tailandia y Japón, con la severa advertencia contra la carrera de armamentos nucleares); y el ecuménico, que constituyó la cifra interpretativa de las etapas en Bulgaria y Macedonia del Norte y, más tarde, en Rumanía. Al proseguir su discurso, Francisco aprovechó la ocasión para volver a recordar las tierras que más sufren en esta coyuntura histórica: desde las de Oriente Medio hasta las de África, sin olvidar la lejana Australia, devastada por el fuego. 

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21 de Enero de 2020

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