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​Ante la platea del mundo

Flameaba también la bandera de la Santa Sede ante la entrada de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York al llegar el Papa Francisco. Elección no casual para una jornada de gran solemnidad para la organización internacional. Y con solemnidad y calidez fue recibido el Pontífice el viernes 25 de septiembre, por la mañana, en su ingreso en la sala de la asamblea general. Una asamblea que apreció su discurso, interrumpido veintisiete veces y al término saludado con una standing ovation. Una intervención esperada en una ocasión importante, para un mensaje de confianza sobre las capacidades de incidir en el futuro; pero sobre todo una llamada al compromiso hacia quien tiene el poder y la responsabilidad de cambiar el mundo en algo mejor, para el bien de los pueblos y del planeta.

Precisamente por los temas tratados y por la platea prestigiosa a la que se dirigió — con decenas de jefes de Estado y de Gobierno que firmarán el Programa de desarrollo 2015-2030— fue uno de los momentos más significativos del viaje del Papa Francisco, cuarto Pontífice que habla en el Palacio de Cristal. Antes de él Pablo VI, el 4 de octubre de 1965, Juan Pablo II dos veces, el 2 de octubre de 1979 y el 5 de octubre de 1995, y Benedicto XVI, el 18 de abril de 2008. Y su intervención coincidió con el inicio de la septuagésima asamblea general.

De nuestro enviado Gaetano Vallini

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22 de Septiembre de 2019

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