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Amigo y hermano

· El administrador apostólico del Cáucaso habla sobre el viaje del Pontífice a Georgia ·

Con el Papa hemos vivido aquí en Georgia horas bellísimas: horas de sentimientos intensos, que han plasmado la alegría, la admiración, la conmoción, el calor humano, la felicidad... Estos sentimientos han sido compartidos por todas las personas que, a menudo con los ojos húmedos por las lágrimas, han tenido la oportunidad de encontrarse con el Pontífice unos pocos minutos o alguna hora, en las distintas citas que el Papa Francisco nos ha regalado durante esta visita. Permanecerá durante mucho tiempo en el corazón y en la mente de los georgianos –y no sólo de los católicos– este viaje papal que, aun breve, con su plenitud ha conseguido transmitirnos un mensaje sobre el cual deberemos reflexionar y meditar mucho tiempo.

Este mensaje, estamos seguros, ha sido dirigido sobre todo al «pequeño rebaño georgiano», al cual el Pontífice ha dirigido palabras muy significativas durante la homilía de la misa en el estadio y después en la catedral de la Asunción, además de la pronunciadas durante las reuniones con la comunidad asirio caldea y con los operadores de la caridad en el centro camiliano. Por ello ha sido una experiencia de Iglesia. Y hay diversos motivos para estar satisfechos.

Hemos tenido la posibilidad de encontrarnos juntos, gracias también muchos que han venido desde lejos y han viajado toda la noche con tal de encontrar al Papa: han encontrado al sucesor de Pedro, venido precisamente por ellos, para respaldarles en el camino. En el estadio se vivió después la experiencia única de una liturgia muy bonita, que incluyó también a los no católicos presentes. Sin olvidar el clima familiar de la catedral, en la cual el Pontífice, hablando espontáneamente, respondió a las preguntas y demostró ser un pastor atento, que escucha y sabe señalar el camino. Por último, la fiesta con los más pobres y con los que les sirven: fiesta porque la caridad crea alegría, el servicio al dolor une a Cristo crucificado pero hace gustar también a la alegría de la resurrección.

Giuseppe Pasotto, Obispo titular de Musti, administrador apostólico del Cáucaso de los Latinos

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17 de Septiembre de 2019

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