Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

Al descubrimiento del mundo perdiendo el propio yo

· En la película «Song to song» de Terrence Malick ·

Faye (Rooney Mara) y BV (Ryan Gosling) son dos músicos unidos sentimentalmente. Un productor astuto y de estilo de vida disoluta (Michael Fassbender) aparece en sus vidas seduciendo a Faye y engañando BV también en el plano económico. En particular, para la joven será el inicio de una crisis personal que hará vacilar sus valores. Un recorrido de descubrimiento del mundo pero también de pérdida de sí que le dará solamente emociones transitorias.

Se puede decir que con Song to song Terrence Malick ha hecho una síntesis de sus dos películas precedentes: To the wonder (2012) y Knight of cups (2015). En la primera se hablaba de hecho de una pareja en dificultad, en la segunda de un hombre en plena crisis existencial. En este último sin embargo tenemos conflictos interiores que se reflejan en una relación sentimental y viceversa, en una simbiosis que resulta finalmente más bien convincente. La noticia positiva es por tanto que la inspiración del director americano parece estar recuperándose. El problema es que no hacía falta mucho para hacerlo mejor que en los últimos trabajos.

En To the wonder el argumento demasiado prosaico y cotidiano no estaba a la altura de un director que con su habitual montaje impresionista y en un cierto sentido “panteista” — los montadores implicados son ya siempre un equipo de cuatro o cinco — trataba de incluir la historia dentro del sentido mismo de la vida y del misterio del universo. Experimento que había salido mejor en The tree of life (2011), pero donde bailaban temas muy altos, en algunas partes incluso demasiado. Con Knight of cups sin embargo, Malick lo había hecho incluso peor. Un estilo contemplativo al servicio de una historia ya totalmente deconstruida en un flujo de conocimiento, por completo privado de diálogos a favor de interminables monólogos interiores, no conseguía nunca transmitir realmente el sentido de desorientación del protagonista. Resolviéndose en una obra cansada y tan indulgentemente como para resultar ofensiva para el espectador.

En Song to song gran parte de estos defectos afortunadamente desaparecen. Malick, como siempre también guionista, consigue gradualmente elevar la relación sentimental en crisis a una categoría del espíritu, a un terreno en el que se desarrolla la lucha entre bien y mal. En este caso entre amor sincero y tentaciones, entre alegría auténtica y hedonismo. Las voces narrativas que traen los pensamientos de los personajes son menos “filosofantes” respecto a las obras recientes, más centradas respecto a la historia, y aquí y allí consiguen también decir algo profundo, como sucedía en el pasado. Mientras la dirección, aunque si todavía contaminada por una buena dosis de placer estético, encuentra de nuevo en muchos momentos la capacidad de aprovechar deslumbrantes asonancias entre el estado de ánimo de los personajes y la realidad circunstante, de forma a menudo sutil pero no por ello evanescente.

de Emilio Ranzato

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

28 de Julio de 2017

Próximos eventos

NOTICIAS RELACIONADAS