Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

Al corazón del pueblo

La misión, la defensa del medio ambiente, los pobres, la violencia en nombre de Dios, la amistad entre las religiones, la libertad de expresión, la paz: son estos los temas principales afrontados por el Papa al responder a los periodistas en la conferencia de prensa durante el largo vuelo de Colombo a Manila, donde llegó cuando ya atardecía acogido por una multitud entusiasta y desbordante, tal vez superior a un millón de personas.

Y en la distendida conversación, que duró casi cincuenta minutos, apareció inmediatamente con claridad la preocupación principal que siempre ha caracterizado a Bergoglio: el testimonio y el anuncio del Evangelio.

En este sentido fue muy significativa, en efecto, la introducción con la que Francisco quiso comenzar el encuentro al hablar de la canonización en Colombo de José Vaz y de otros grandes misioneros, ofreciendo así una clave de lectura de su pontificado. Proclamaciones para las cuales el camino elegido es la así llamada equivalente, tradicionalmente usada por los Pontífices para el reconocimiento de la santidad, sin la verificación de un milagro, de figuras veneradas por los fieles desde hace tiempo.

A Vaz lo precedieron Pedro Fabro, Francisco de Laval y María de la Encarnación, José de Anchieta, y le seguirá Junípero Serra, anunció el Papa. De este modo Bergoglio propone una especie de geografía de la santidad misionera que, en los primeros siglos de la edad moderna, idealmente llegó a diversas partes del mundo: desde Europa hasta Canadá, desde Brasil hasta la antigua Ceilán, hasta las costas occidentales de América del norte.

A la primera pregunta sobre el medio ambiente, tema de la próxima encíclica, el Papa respondió con una afirmación irrefutable: el hombre ha ido demasiado lejos en la explotación de los recursos naturales y en un consumo desenfrenado. En el contexto actual no será fácil llegar a decisiones internacionales realmente eficaces, pero Francisco confía en que su documento pueda contribuir en el debate con vistas al próximo encuentro de París, tras la decepción por el que tuvo lugar en Lima.

Junto a la necesidad de custodiar la naturaleza, sobre lo que desde hace mucho tiempo reflexiona y estudia el patriarca ortodoxo Bartolomé, están los pobres en el centro de las preocupaciones del Pontífice en este viaje asiático, el cuarto en menos de un año después de los realizados a Tierra Santa, Corea y Turquía. Itinerario de amistad, que tiene lugar mientras que en el mundo parece lo contrario al intensificarse la violencia fundamentalista: desde los atentados suicidas al uso de niños para este fin, hasta la cuestión del respeto de las religiones planteada por los trágicos acontecimientos de París.

Diversas fueron las preguntas sobre estos temas dramáticos. Francisco respondió destacando la extraordinaria experiencia del santuario mariano de Madhu, donde fue acogido no sólo por los católicos y donde sin distinción de religión todos rezan ante la imagen de la Virgen y obtienen gracias. El pueblo tampoco se equivoca en esto, mientras que el fundamentalismo y la violencia son difundidos por minorías. Matar en nombre de Dios es una aberración, pero no es admisible burlarse de las religiones. Hay que seguir adelante, para construir desde la paz la armonía, llegando así al corazón del pueblo, como confesó al Papa el presidente de Sri Lanka.

g.m.v

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

20 de Septiembre de 2019

NOTICIAS RELACIONADAS