Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

Acerca del velo

“Virgen de Loreto” (santuario de la Santa Casa, Treviso, detalle)

“Ante los ojos de Amerigo seguían pasando fotografías y fotografías del tamaño del documento de identidad, todas repartidas en espacios iguales blancos y negros, la ojiva de la cara enmarcada por la toca blanca y por el trapecio del pectoral, y todo inscrito en el triángulo negro del velo. Y esto quería decir que el fotógrafo de las monjas era un gran fotógrafo, o que las monjas eran muy fotogénicas. No solo por la armonía del ilustre motivo figurativo que es el hábito monacal, sino también porque las caras parecían naturales, semejantes, serenas. Amerigo se dio cuenta de que este control de los documentos de las religiosas había llegado a ser para él una especie de descanso espiritual”. Son palabras del intelectual comunista Amerigo Ormea, protagonista de la espléndida y compleja novela de Italo Calvino “La jornada de un interventor electoral” (La giornata di uno scrutatore,1963). Prestando servicio en la sección electoral del Cottolengo de Turín, con ocasión de las elecciones políticas de 1953, entre los muchos descubrimientos de aquella jornada Amerigo también descubre a las religiosas, figuras que siempre había visto pero en las que jamás había pensado de verdad. También este número de “mujeres iglesia mundo”quiere tratar de pensar profundamente en una presencia que se da casi por descontada: el “triángulo negro del velo” que cubre la cabeza de muchas mujeres. Hemos tratado de describirlo en sus diferentes usos: el de las religiosas, el de las mujeres católicas en la misa, el de las judías y el de las musulmanas. Porque hoy para muchas y muchos de nosotros el velo que cubre la cabeza de una mujer es –aun con todas las diferencias de los contextos – el emblema de una especie de esclavitud mental, el símbolo más o menos fuerte de la sumisión de un sexo al otro. Pero, ¿es verdad que esta tela es solo un medio para esconder, para encerrar, para cubrir con humildad, para marcar una especie de propiedad privada y reservada, para separar y educar en la docilidad? ¿No puede ser, en cambio, un símbolo que expresa una elección libre y consciente? Por lo demás, a lo largo de los siglos el velo ha acompañado a las representaciones de María: para festejar el segundo cumpleaños de “mujeres iglesia mundo”, suplemento nacido en mayo de 2012, releemos, pues, unos versos dedicados y conmovedores de Aida Merini: “Todos los pájaros bajaron el velo / sobre el rostro de María, / para que no viera el tormento de su carne”. (g.g.)

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

26 de Mayo de 2019

NOTICIAS RELACIONADAS