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Discurso del embajador de Siria al Papa

Su Santidad el venerable Papa Benedicto XVI

Es un honor para mi, presentar a Su Santidad, mis cartas credenciales como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Árabe Siria ante el Estado del Vaticano.

Es un honor para mi también transmitir a Su Santidad los saludos y el afecto del presidente Bachar Al Assad, Presidente de la República Árabe Siria, y sus augurios de felicidad y bienestar a su Santidad y su deseo firme de continuar la cooperación y el estrechamiento de las relaciones de afecto entre Siria y el Vaticano.

Siria, se siente orgullosa de haber ofrecido a la Iglesia un gran numero de papas y santos, y sigue recordando con orgullo y fatuidad la visita de su Santidad el Papa Juan Pablo II a Damasco en el año 2001, y su epístola histórica en la Mezquita de los Omayas de Damasco, y en la Iglesia Mariana que reflejó en el espacio y el contenido la realidad de la unidad nacional en Siria, y la convivencia de sus ciudadanos en la diversidad de sus credos y confesiones. La fraternidad islamo-cristiana en Siria, es una realidad histórica  y una necesidad social vivida por sus ciudadanos a lo largo de diferentes épocas, y adquiere una especial importancia en la situación actual que vive la región, marcada por guerras y conflictos que afectan a la estabilidad de varios de sus estados, atentando en contra de su unidad nacional, y con el peligro que se difundan el desorden y el extremismo en muchos de sus territorios.

Conscientes de la gravedad de los desafíos a los que se enfrenta nuestra región y encarnado el espíritu de fraternidad y convivencia, ha tenido lugar en Siria, a finales del año pasado, una conferencia internacional sobre la fraternidad islamo-cristiana, para acompañar lo acordado en el documento final del Sínodo de los Obispos por Oriente Medio el 24 de octubre de 2010, evocando la fraternidad islamo-cristiana, la convivencia, y denunciar al fanatismo, la violencia y el terrorismo.

Los congregados en Damasco, dieron la bienvenida al llamamiento del Sínodo dirigido a la Comunidad Internacional, y la ONU para lograr una paz justa en la región, a través de la aplicación de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, y la adopción de las medidas legales correspondientes para poner fin a la ocupación de diferentes territorios árabes.

La Paz a la que aspira Siria, es la paz justa y global aclamada en las recomendaciones del Sínodo de Oriente Medio, es la misma paz que reafirmaron las resoluciones de la ONU.

Y la paz que pregonan todas las religiones monoteístas y que los evangelios citan en su versículo “Gloria a Dios en las alturas, la paz en la tierra y a los hombres de buena voluntad”.

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Nov. 17, 2019

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